Como siempre, la sabiduría popular tiene mucha razón en sus dichos y, en el contexto actual de México, cobra mucho sentido el refrán que dice: “no hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla”. Y aquí está nuestro país, esperando la llegada del 1 de julio para que inicie la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), según informó la Secretaría de Economía (SE) tras su segunda reunión técnica, concertada con personal de los Estados Unidos de América el 21 de abril de 2026.
En dicha reunión, de acuerdo con el medio nacional La Jornada, participaron diversos miembros de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, entre ellos su titular, Jamieson Greer, quien se reunió con el titular de la SE, Marcelo Ebrard, y la presidenta Claudia Sheinbaum, donde acordaron que el 25 de mayo haya una primera ronda oficial de negociación bilateral previo a la revisión del T-MEC, en la que se revisarán los temas que marcaron la relación entre ambos países durante 2025 y lo que va de 2026, como los aranceles que aplica Estados Unidos a productos como acero, aluminio y cobre.
Lo anterior trae a la mesa la conversación sobre la falta a los acuerdos de no imponer condiciones arancelarias a diversos productos entre los países que forman parte del T-MEC, situación que, en los hechos, fue utilizada durante 2025 por el presidente Donald Trump para ejercer presión sobre México en temas como el control migratorio, el endurecimiento de medidas contra el crimen organizado y las relaciones internacionales, como ocurrió en el caso de Cuba y el petróleo donado a dicho país, en los cuales el gobierno mexicano accedió de forma declarada o no a las peticiones estadounidenses.
Ahora, con el reciente anuncio de la acusación formal por parte de la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos de América a diversos políticos sinaloenses por tráfico de drogas y ofensas relacionadas con el tráfico de armas, cabe preguntarse si Estados Unidos presionará a México para permitir avanzar con su acusación, con tal de mantener acuerdos favorables en la revisión y renegociación del T-MEC o de un posible acuerdo bilateral entre Estados Unidos y México.
Pero, para entender la presión comercial que puede imponer Estados Unidos a nuestro país, debemos respondernos: ¿cuánto representa el intercambio comercial con dicho país? De acuerdo con información de la Secretaría de Economía de México, en 2024 las exportaciones totales de nuestro país con el mundo ascendieron a seiscientos doce mil doscientos veintisiete millones de dólares, de los cuales cuatrocientos noventa y seis mil ochocientos cuatro millones de dólares corresponden a las exportaciones hacia Estados Unidos, mientras que las realizadas por Canadá fueron de dieciocho mil ochocientos cuarenta y seis millones de dólares.
Lo anterior significa que más del ochenta por ciento de las exportaciones de 2024 (información anual más actualizada de la Secretaría de Economía) se dirigieron a Estados Unidos, y podría pensarse que ese es el tamaño de la presión que puede ejercer dicho país sobre la toma de decisiones nacional. En ese sentido, cabe preguntarse qué podría ocurrir previo a la ronda bilateral de negociaciones del 25 de mayo por el T-MEC. ¿Para esa fecha habrá una conclusión respecto a las acusaciones estadounidenses contra políticos mexicanos? En caso de no haberse concluido el tema, ¿será mencionado en el contexto de dicha reunión? ¿Se fortalecerá la conversación sobre el posible paso de un acuerdo trinacional a acuerdos bilaterales? Al tiempo lo sabremos.
