Un reciente informe publicado por la FAO reveló información importante sobre los pueblos indígenas, hoy por hoy, reconocidos como “los mejores guardianes de los bosques en América Latina y el Caribe”; se trata de mujeres y hombres dedicados a la conservación y cuidado de la naturaleza.

De acuerdo con los datos de la Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación y la Agricultura (FAO), entre 2006 y 2011, los territorios indígenas de la Amazonía peruana redujeron la deforestación dos veces más que otras áreas protegidas con condiciones ecológicas y accesibilidad similares. Y se preguntarán: ¿Por qué?
La respuesta es que los territorios indígenas y tribales tienen un promedio de deforestación menor que el resto de los bosques en prácticamente todos los países de América Latina; además, muchos territorios indígenas evitan la deforestación tan bien o mejor que otras áreas protegidas.
La FAO informó que los pueblos indígenas ocupan físicamente 404 millones de hectáreas en América Latina, eso es una quinta parte de la superficie total de la región. De los 404 millones de hectáreas, 237 millones (casi el 60%) están en la cuenca del Amazonas: se trata de una superficie mayor que la de Alemania, España, Francia, Italia, Noruega y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte juntos.
Los gobiernos han reconocido formalmente la propiedad colectiva o los derechos de usufructo de los pueblos indígenas y tribales sobre unos 277 millones de hectáreas. Los pueblos participan en la gobernanza comunal de entre 320 y 380 millones de hectáreas de bosques.
Las amenazas a estos bosques van en aumento y ya no se puede asumir que seguirán bien protegidos sin un mayor apoyo. Si los territorios indígenas y tribales de la cuenca del Amazonas perdieran una parte importante de sus bosques, la evidencia sugiere que esto podría llevar a un punto de inflexión, provocando una reacción en cadena, reduciendo las precipitaciones y aumentando las temperaturas locales, lo que, a su vez, conduce a una mayor pérdida de bosques debido a las sequías y los incendios forestales.
