INFLUENCERS

Por Yolanda Díaz
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“El problema no es dejarse influenciar, el problema es no distinguir las buenas de las malas influencias”.

En la columna pasada les contaba que es un influencer, cuales son los influencer más cotizados de México, cuántos seguidores tienen etc. Pero esta vez nos vamos a enfocar a la parte más “sensible” que es la personal, las ventajas y desventajas de serlo.

Parece muy sencillo ser influencer, pero aquí yo veo dos vertientes:

1.- Debido al contenido que vayas generando vas captando seguidores cada día más hasta que llegas a un punto donde las marcas te voltean a ver, pero es un trabajo diario de creatividad (depende del giro). Requiere tiempo, ¡claro!, y en algunas ocasiones hasta producción, acuérdense que de la vista nace el amor.

2.- Por otro lado si tuviste un video que se hace viral, esto significa que hayas obtenido muchas vistas y lo hayan compartido, esto es un golpe de suerte que puedes aprovechar para volverte influencer, así de simple. Esto le pasó por ejemplo a Érika Buenfil que sin tener gran conocimiento en redes empezó a subir videos, estos eran graciosos, fueron del gusto de los internautas y así se convirtió en la reina de TikTok. Digamos que como dice la frase “Sin miedo al éxito” dado que en esta plataforma en particular la mayoría son chavitos de entre 14 y veintitantos años, pero ella se atrevió y lo logró.

Pero como les decía la vez pasada no todo es “miel sobre hojuelas” y para muestra el caso de esta influencer llamada YosStop o Justyoss (Yoseline Hoffman) que tuvo a mal opinar de un caso de abuso en contra de una chavita y por sus comentarios terminó en la cárcel cumpliendo una condena de seis meses aproximadamente. En mi punto muy personal su opinión en relación a este caso fue de manera muy irresponsable. Nunca fui fan de su contenido, me llegaron a aparecer videos de ella y la manera de expresarse no me gustaba, una cosa es ser o tratar de ser honesta, pero de eso a hablar mal de otras mujeres, manifestarse de forma despectiva, burlándose etc., para mí no era una buena influencia. Y pues como ya lo mencioné sus actos tuvieron consecuencias no gratas.

Está también el caso de otra chavita que se ha hecho muy famosa, una veracruzana de nombre Yeri, mejor conocida en el mundo de las redes como Yerimua, ella inició en el mundo del maquillaje, pero su mayor “punch” es a través de las polémicas que ha generado por diferencias entre otros influencers y por exponer en demasía su vida privada que realmente no es tan privada, pero a sus cortos 21 años de edad está entre las consentidas de las chavitas y no tan chavitas por su manera muy peculiar de mostrar su día a día, sus relaciones amorosas y amistosas. Ella está en top de creadora de contenidos en facebook y sus videos que duran por lo general más de una hora le llegan a monetizar cantidades inimaginables por video y hace por lo menos uno diario, ella tiene en su patrimonio dos casas en Veracruz, dos camionetas de lujo, recientemente rentó departamento en Polanco (cdmx) y tiene afición por comprar bolsas carísimas. 

Aquí les dejo de tarea lo que monetiza y/o gana un influencer.

¿Pero a qué grado llegan los adolescentes para hacerse virales y lograr a llegar a ser famosos para convertirse en influencers?

Sofía Cheung quien compartía en su Instagram fotos de paisajes exóticos, con el afán de lograr mejor contenido se tomó una selfie en el borde de una cascada, perdió el equilibrio y cayó al vacío provocando su muerte.

Otro caso con consecuencias mortales fue el de un youtuber ruso de nombre Stanislav Reshétnikov el cual era conocido por hacer bromas bastante pesadas sobre todo a su novia, en una ocasión la obligó a comer basura, pero la tragedia se desencadenó cuando este individuo le echó gas pimienta y pese a sus gritos de auxilio la sacó al balcón estando con temperatura a bajo cero, éste siguió su live y pasadas unas horas al salir a buscarla ella había fallecido por congelamiento.

Pero el punto que a mí parecer es más relevante es que hay cierto contenido que no aporta, sin embargo los llamados influencers siguen monetizando. Entonces aquí la pregunta sería ¿Quiénes ven este tipo de contenido? ¿Por qué le seguimos dando “foco” a gente que más que ser una influencia positiva genera todo lo contrario?

La responsabilidad en su mayoría es de quien lo consume, ¿no?

Para los que son padres de familia; ¿saben lo que consumen sus hijos en redes sociales? Por qué también se han viralizado ciertos retos que son estúpidos y ponen en riesgo la vida. Hay que ver quién y por qué se deja influenciar por estos absurdos “challenges”.

Hoy la mayoría tenemos acceso a internet y por supuesto a las redes, pero depende de cada quien el contenido que quiere ver y que deja ver a sus hijos.

Pero hoy más que nunca necesitamos cosas que nos aporten, y claro que la diversión va incluida pero que esto no sea a costillas de la burla, bullying, humillación, etc., hacia los demás.

“El circo sigue mientras haya quien le aplauda a los payasos”.

Sin más ni más…

Nos leemos la próxima…

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