Columna de opinión
Buscar también es gobernar
Juan Manuel JiménezEn México, la desaparición de una persona no sólo deja una silla vacía. Cambia la vida de toda una familia, que muchas veces termina haciendo el trabajo que deberían realizar las autoridades: buscar, recorrer hospitales, revisar cámaras y tocar puertas. Por eso, cuando un gobierno presenta resultados en esta materia, la discusión no debería quedarse en la estadística, sino en lo que ocurre detrás de cada expediente.
La administración de Clara Brugada informó este martes que, entre 2024 y 2026, los casos de desaparición en la Ciudad de México disminuyeron 30 por ciento, mientras que las localizaciones semanales aumentaron 68 por ciento. También aseguró que el 98 por ciento de las personas localizadas en 2026 fueron encontradas con vida. Son cifras oficiales que merecen atención, seguimiento y una evaluación pública de sus resultados.
Pero lo verdaderamente relevante puede estar en la forma de trabajar. El gobierno capitalino anunció un incremento multianual de más de 460 millones de pesos para la política de búsqueda, la incorporación de 150 agentes especializados y una base unificada de 10 mil perfiles genéticos. No basta con abrir una carpeta de investigación; hacen falta personas, tecnología e instituciones capaces de actuar desde el primer momento.
Hay otro paso que vale la pena observar: la búsqueda metropolitana prevista para noviembre, junto con el Estado de México y Morelos. Las desapariciones no respetan límites territoriales y ninguna familia debería quedar atrapada entre oficinas que se pasan la responsabilidad.
Ahora bien, sería un error confundir una mejoría con una solución. El propio registro oficial reconoce 5 mil 226 personas pendientes de localización en su acumulado histórico. Además, cuando las autoridades clasifican numerosas ausencias como voluntarias, deben explicar con transparencia sus criterios, sin restar importancia a ningún reporte ni cerrar prematuramente líneas de investigación.
Brugada tiene frente a sí una oportunidad y una obligación: demostrar que estos anuncios se sostienen con resultados verificables, búsquedas permanentes y una relación respetuosa con los colectivos. Lo que importa no es cuántos compromisos se firman, sino cuántos se cumplen.
Porque buscar también es gobernar. Y mientras haya una familia esperando una respuesta, el trabajo del Estado no habrá terminado. Pero hay algo que vale la pena reconocer: en la Ciudad de México parecen haber entendido que buscar a quienes faltan no es un favor a las familias, sino una de las responsabilidades más importantes de cualquier gobierno. Y ese cambio de visión es, por lo menos, un paso en la dirección correcta.
Por cierto:
- MÚSCULO. Durante su comparecencia ante el Congreso capitalino, Juan Pablo de Botton presumió un crecimiento de 21.2 por ciento en los ingresos locales, una reducción de 8.4 por ciento en la deuda pública y una mayor inversión en infraestructura. Sin embargo, más allá de las cifras, lo que llamó la atención fue el músculo que mostró el secretario de Administración y Finanzas. Y no hablamos de los aplaudidores que algunos diputados y alcaldes acostumbran llevar a sus informes, sino del respaldo de su propio sector. Empresarios del ámbito financiero, presidentes de cámaras empresariales y funcionarios del gobierno federal se dieron cita en Donceles para acompañarlo. Una convocatoria que no pasó inadvertida en los pasillos del Congreso y que dejó constancia del reconocimiento y respeto que Juan Pablo de Botton ha construido tanto en el sector público como en la iniciativa privada.
Vivo la noticia, para contarle la historia
@juanmapregunta
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