Más de 200 personas iniciaron un campamento masivo en el Zócalo de la Ciudad de México desde la noche del viernes 27 de febrero, con el objetivo de asegurar un lugar privilegiado para el concierto gratuito de la cantante colombiana Shakira, programado para este domingo 01 de marzo de 2026. Ante la magnitud del evento y la afluencia masiva de fanáticos que ya pernoctan en las inmediaciones de la avenida Pino Suárez, el Gobierno de la Ciudad de México implementó un operativo de seguridad y logística que incluye la aplicación de la «ley seca» en el perímetro del Centro Histórico, buscando garantizar el orden público durante la presentación de la estrella internacional.
La movilización de los seguidores de la barranquillera comenzó apenas concluyó su presentación del viernes en el Estadio GNP. Cientos de personas se enfilaron directamente hacia el primer cuadro de la capital en busca de obtener un sitio frente al escenario monumental instalado en la Plaza de la Constitución. Odalis, una de las fanáticas más entusiastas, fue la primera en arribar al sitio, instalando su casa de campaña inicialmente en la plancha del Zócalo, aunque posteriormente fue reubicada por personal de logística hacia la zona de Pino Suárez, donde las autoridades capitalinas permitieron formalmente el asentamiento temporal de los seguidores.
El despliegue operativo del gobierno capitalino, coordinado por trabajadores de concertación política y de vía pública, determinó ceder un espacio específico a un costado de la entrada de la estación del Metro Zócalo para organizar las filas. Para mantener el control y evitar conflictos entre los asistentes, el personal de seguridad comenzó la entrega de pulseras identificadoras a quienes han permanecido acampando, asegurándoles que serán los primeros en ingresar al área de la plancha una vez que se abran los accesos oficiales. Este sistema de identificación busca premiar la constancia de quienes han soportado las bajas temperaturas y la incomodidad de dormir en la vía pública por más de dos noches consecutivas.
Entre las historias que destacan en el campamento se encuentra la de Saúl López, originario de León, Guanajuato, quien viajó a la Ciudad de México desde el pasado 25 de febrero. Para Saúl, este concierto representa la vez número 35 que verá a Shakira en vivo, una devoción que se intensificó tras sobrevivir a dos accidentes graves que marcaron su vida. Según relata el fanático, las canciones de la colombiana fueron fundamentales durante su proceso de rehabilitación física y emocional, generando una conexión que lo impulsa a seguirla en cada gira. Al igual que él, cientos de personas han formado una comunidad improvisada en las calles del Centro Histórico, compartiendo víveres, cobijas y estrategias de higiene para resistir hasta el momento del espectáculo.
Para atender a la población que no logre ingresar directamente a la plancha del Zócalo, la cual cuenta con un aforo limitado por cuestiones de protección civil, el Gobierno de la Ciudad de México instaló pantallas gigantes de alta definición en puntos estratégicos. Estas estructuras se encuentran ubicadas en la calle 5 de Mayo y sus cruces con Bolívar, Palma y Motolinía, así como en la avenida Juárez, el Monumento a la Revolución, Pino Suárez y la avenida 20 de Noviembre. Con esta medida, se espera que miles de personas más puedan seguir la transmisión en tiempo real del concierto, reduciendo la presión sobre los accesos principales de la plaza central.
Uno de los puntos más críticos de la estrategia de seguridad es la suspensión de la venta de bebidas alcohólicas. Las autoridades capitalinas anunciaron formalmente que este domingo 01 de marzo habrá ley seca desde las 14:00 hasta las 23:00 horas. Esta restricción aplica de manera estricta en todas las tiendas de conveniencia, abarrotes y supermercados ubicados en el Perímetro A del Centro Histórico. La medida prohíbe el expendio de bebidas en todas sus graduaciones para llevar, con el fin de evitar incidentes violentos o situaciones de riesgo derivadas del consumo de alcohol en eventos de concentración masiva.
La vigilancia en la zona ha sido reforzada con elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, quienes realizan recorridos constantes para orientar a los turistas y locales que transitan por el primer cuadro. Camiones de carga y personal de audio trabajan a marchas forzadas para dejar listo el escenario que recibirá a la intérprete de «Hips Don’t Lie». Durante la noche del sábado, el ambiente de fiesta se intensificó con la aparición de una doble de la cantante, quien se dejó fotografiar por los acampados, elevando el ánimo de quienes ya acumulan horas de cansancio en la fila.
La logística del evento también contempla cortes a la circulación vehicular en las calles aledañas al Zócalo, por lo que se recomienda a la ciudadanía utilizar el transporte público, específicamente el Metro y Metrobús, aunque se prevén cierres parciales en estaciones clave dependiendo de la saturación de personas. El Gobierno de la Ciudad de México enfatizó que este concierto es un esfuerzo por acercar la cultura y el entretenimiento de clase mundial a todos los sectores de la población, fomentando la reactivación económica del centro de la capital, que espera una derrama económica significativa en hoteles, restaurantes y comercios del área.
Mientras tanto, los fanáticos como Diana, quien se hospeda en un hostal cercano solo para bañarse y guardar sus pertenencias, aseguran que el sacrificio vale la pena. La comunidad de seguidores ha establecido sus propias reglas de convivencia, incluyendo listas de asistencia para evitar que personas ajenas se infiltren en los primeros lugares de la fila. La expectativa por el regreso de Shakira a un escenario público gratuito en México ha superado las previsiones iniciales, convirtiendo este fin de semana en uno de los más activos para el corazón de la capital mexicana en lo que va del año 2026.
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