Estados Unidos confirmó sus primeras bajas tras la respuesta de Irán a los ataques conjuntos de Israel y la coalición occidental, luego de haber sufrido varios ataques con misiles donde más de 200 personas murieron, incluido el líder iraní, el ayatolá Alí Jamenei. La cadena Fox citó al Comando Central, que informó la muerte de tres militares y lesiones a cinco más en lo que constituye el primer saldo mortal estadounidense en la escalada bélica que sacude Oriente Medio.
Por su parte, los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) afirmaron que cuatro misiles balísticos alcanzaron al portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln, en el marco de la denominada «Operación True Promise 4», en respuesta a los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán que acabaron con la vida del líder supremo. A través de la red social X, el CGRI sostuvo que «tras las acciones de las Fuerzas Armadas de Irán y el ataque a los objetivos de los enemigos de Estados Unidos e Israel, el portaaviones militar estadounidense fue alcanzado por cuatro misiles balísticos».
Sin embargo, Estados Unidos publicó un desmentido en la red social X donde asegura que el portaaviones no fue alcanzado y continúa operando con normalidad, lanzando aviones para «defender al pueblo estadounidense» de las amenazas del régimen iraní. La contradicción entre ambas versiones no ha podido ser verificada de manera independiente, en medio de la confusión que rodea al conflicto.
Minutos antes del anuncio sobre el portaaviones, la Guardia Revolucionaria publicó imágenes que, según afirmó, muestran el derribo de un avión no tripulado militar estadounidense MQ-9 Reaper. «El avión no tripulado terrorista estadounidense MQ9 fue derribado por los sistemas de defensa avanzados de Irán», señalaron en su comunicado. La verificación independiente de las imágenes no ha sido confirmada por fuentes internacionales, aunque expertos en inteligencia militar analizan los videos para determinar su autenticidad.
Contexto de la escalada
La ofensiva iraní se produce después de que Teherán jurara vengar la muerte de su líder supremo, Alí Jamenei, fallecido en bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel. El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu declararon que la operación militar continuará «el tiempo que sea necesario». Irán respondió lanzando ataques contra países del Golfo que albergan bases estadounidenses y contra territorio israelí.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian afirmó que la represalia constituye un «deber y derecho legítimo». Por su parte, Ali Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, prometió una «lección inolvidable a los opresores internacionales», replicando en redes sociales el estilo comunicacional de Trump. Las autoridades iraníes decretaron 40 días de luto nacional. La Media Luna Roja Iraní informó un saldo de 201 muertos y cientos de heridos en territorio iraní.
En tanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió a las autoridades de Teherán de que, si cumplen con su amenaza de efectuar «un golpe muy fuerte» en respuesta a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, Washington responderá con una contundencia «nunca antes vista», en el marco de la operación bautizada como «Furia Épica».
La confirmación de las primeras bajas estadounidenses en la represalia iraní eleva la tensión a niveles críticos, con ambos bandos intercambiando golpes y amenazas mientras la comunidad internacional observa con horror la escalada y busca espacios para la desescalada.
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