Usualmente escuchamos de nuestros profesores de matemáticas la frase «las matemáticas están en todo» y uno no alcanza a comprender dicha frase hasta que las estudia más a fondo.
Las matemáticas de verdad están en todo, tanto así que incluso las encontramos en la religión, no en todas pero sí en algunas.
Los Pitagóricos por ejemplo, creían que los números tenían significados más allá de las meras cantidades con las que los operamos. Establecieron todo un canon en cuanto a los significados, comenzando con el origen del todo, el Uno, asociado al principio creador del universo. El dos a la dualidad de la naturaleza, el tres a la unión de dicha naturaleza con el creador, etcétera. Ellos dieron lugar a la Numerología, un conocimiento que actualmente se considera una pseudociencia pero que en aquella época se utilizaba para explicar el funcionamiento del universo, desde su origen hasta el comportamiento de las personas.
Existe otro caso en el cual las matemáticas parecen aún más inmersas en los significados religiosos, se trata de una corriente del Judaísmo, donde la interpretación del libro sagrado, la Torá, llega a profundidades y conexiones insospechadas para los que no la practicamos. Los Cabalistas forman una escuela filosófica o corriente del Judaísmo donde hay interpretaciones ocultas, con auge en una época en la que el Ocultismo y el Hermetismo resurgieron en Europa.
Una de las formas en cómo interpretan la Torá es mediante la asignación de cantidades a cada letra del alfabeto, comenzando con el 1 a alef, 2 a beth y siguiendo hasta yod con un valor de 10, las siguientes aumentan ahora de diez en diez hasta llegar a kuf que es el 100, para continuar ahora de cien en cien, es decir, reish es 200, shin 300 y tav 400. Las palabras formadas por dichas letras relacionan sus significados mediante la suma directa de las cantidades asignadas, con lo cual dos palabras que sumen la misma cantidad tendrían una relación más estrecha entre ellas que aquellas con las que no coincidan.
No solo es una forma de encontrar relaciones, existen también aquellas en las que cada letra se intercambia con la siguiente del alfabeto, formando combinaciones diferentes, otra en donde se suman solo las letras siguientes a la primera de la palabra o donde se suman los productos de la cantidad asociada a la palabra multiplicada con la cantidad de cada letra, entre otras aún más complicadas.
Además de este sistema existen otros dos en los cuales cada cantidad asignada ahora representa millares y otra más donde solo se numeran según el orden del alfabeto, del 1 en adelante, de manera secuencial. Estas formas resultan en combinaciones de cantidades que sobrepasan la imaginación.
Como experiencia personal, cuando estudiaba la licenciatura leí una noticia bastante curiosa, un matemático Judío de nombre Eliyahu Rips, habia encontrado un “código oculto” en la biblia, mediante el cual colocaba cada letra de la Torá en una cuadrícula, exceptuando los espacios, formando una especie de sopa de letras. En dicha cuadrícula el matemático encontró que se cruzaban palabras entre sí y que dichas palabras tenían ciertas relaciones, por ejemplo, se encontró el nombre de 66 sabios Judíos y cruzando sus nombres las fechas de nacimiento y muertes unidas.
Este hallazgo ha estado bajo el estudio crítico de otros matemáticos quienes han encontrado patrones similares en otros libros, muchos de ellos traducciones de biblias, pero también en libros como Moby Dick e incluso El Quijote, lo sorprendente es que en la Torá las coincidencias son más frecuentes que en otros textos. Para cualquiera de estos hallazgos es necesaria una capacidad de cómputo que solo se comenzó a tener en los años noventas, así como algoritmos matemáticos más sofisticados que solo sumas y productos.
Sin duda alguna, las Matemáticas están en todo.
Por Joel Nava Lara
