Edición nacional
México · Política y sociedad
Orus Media | Noticias
EN VIVO Orus Radio
91.7FM · Durango
88.1FM · Veracruz
94.1FM · Q. Roo
Historias

SOBRE LA SOLEDAD: DE NO COMPARTIR LA PROFUNDIDAD

Por Cristian Trejo · 10 Sep 2026 · 5 min de lectura
2

Keywords

Epistemología, Ontología, Axiología, Existencialismo, Era Digital

Vivimos en un mundo donde ser original atenta significativamente al exterior del mundo mismo, esto es notable ante la vista de todos, por mencionar un ejemplo lo podemos ver en las redes sociales, el mundo digital o en nuestro circulo social; sea

ha creado una estructura donde la programación esta enfocada bajo un control dinámico, donde la falsedad y distorsión de la información cambia la narrativa y esta a la orden del día; el proceso de metacognición esta bajo escrutinio y cuestionamiento constante. En el vacío de lo absoluto, hay momentos en los cuales existe una gran necesidad de conectar con el Ser, donde la afluencia entre el intercambio de acciones y certezas, es una comunicación con la intimidad; se necesita entablar un diálogo más cercano y sensato con uno mismo, para este breve momento se interconecta claramente con la soledad epistemológica, bajo la constante agitación y sobre estimulación que existe en el mundo donde interactúa cada individuo.

A este apabullante momento nos lleva abrir la puerta, para entrar en una Soledad epistemológica, donde la agitación y sobre estimulación sensorial del mundo, el individuo se encuentra en una permanente resonancia, a veces ni el acompañamiento de quien esta a su alrededor, lo hace sentir acompañado. Cabe destacar que esta Soledad Epistémica, inside de manera particular en las relaciones interpersonales, no se manifiesta como ausencia física sino como presencia vacía. Las reuniones de “amigos” se han convertido en un ritual de individuos aislados donde se comparte un espacio pero no el pensamiento, en ocasiones la tecnología a creado muros de cristal, donde solo se puede ver pero no tocar, en un espacio alterno es como si se creara una civilización de entes digitales que se envían emojis de corazones mientras su capacidad de empatizar se atrofia por la falta de uso, hace falta más conexión consciente.

La aportación del Alemán Peter Sloterdijk (Burbujas. Esferas I: Microesferología), llama a este tipo de situación como la “esfera” rota; Los seres humanos necesitamos esferas de pertenencia, espacios donde nuestro ser sea validado y comprendido. Por lo tanto, bajo esta idea el ser humano nunca se encuentra aislado. Cuando esta esfera se expone en el ámbito digital se fragmenta, quedando expuesto en un universo que nos observa, pero no nos reconoce, por lo tanto, la soledad epistemológica en este sentido, puede tener una interpretación, donde la enfermedad del hombre – espectáculo se ha confundido con la visibilidad en compresión.

La capacidad de hacer una afrenta, permea en la reflexión para decir que no es gratuito, sino terapéutico; nos reímos de nuestra propia condición porque llorar sería admitir la vulnerabilidad que la sociedad no perdona. Aquí se encuentra el bucle que se convierte en un círculo vicioso: nuestra capacidad de mostrarnos genuinamente nos condena a una soledad que se autoconserva, se vive un aislamiento ontológico donde nuestra propia imagen se convierte en lo que Jean Baudrillard (Simulaciones), denominaría un simulacro, reconociendo como el síntoma perfecto de nuestra época.

La sociedad en la actualidad, no tiene un defecto individual sino un efecto colateral del mercado que ha colonizado los vínculos más privados. Esta idea la mantiene Eva Illouz (Intimidades congeladas: Las emociones en el capitalismo), recordando que el amor se ha convertido en una industria más del capitalismo emocional. No hay que perder de vista que las relaciones interpersonales de la actualidad están contaminadas, por lo que se puede llamar “capitalismo sentimental”, más aún, en un mundo donde las emociones se miden en like´s, las conexiones se valoran en seguidores, exposición visual y la validación ajena se ha convertido en la nueva dopamina, por la, la validación externa (de gente que regularte no nos conoce).

Tratando de interconectar lo anterior, la Soledad epistemológica, en las relaciones contemporáneas funciona como una economía de la indiferencia. Los otros se han convertido en elementos decorativos de nuestra vida social, los rostros que conocemos con su interioridad resultan completamente ajenos. El tratar de tener un día para festejar “algo”, se vuelve una justificación para tratar de encajar en un status quo, que no encuadra en la ecuación de la diferencia. La sensación de estar rodeado de gente y aún así sentirte solo, tiene un nombre; para entablar una conversación y más con un enfoque de pensamiento donde existe un entendimiento equiparable lleva a una comunicación más profunda y enriquecedora, si lo asemejamos con un campo magnético donde el espectro de resonancia cubre cierto radio de acción, y solo los elementos que se unen a él, tienen esa atracción; mientras los elementos que se disgregan se alejan, nos esta diciendo algo, de alguna manera más sencilla podemos aludir a la siguiente interrogante ¿estas desarrollándote en el circulo correcto o simplemente estas complaciendo a alguien más?, para ello se requiere tener una gran capacidad de entendimiento, para decir entonces, que se esta en los círculos correctos.

Espacio publicitario
970 × 90 · Banner

¿Qué te pareció esta nota?