A menudo se observa una bruma de emociones que envuelve al individuo en la actualidad, la sociedad se aprecia cada vez más caótica, no respeta edad y cada vez se hace notar a través de una crisis existencial y se hace mención al “Fracaso”, Sren KierKergaard (La Enfermedad Mortal: 2002) define la desesperación como una forma de fracaso donde el individuo se aleja de su auténtico yo, ya sea en una desesperación “esencial” donde el individuo se siente desconectado y la desesperación “finita” donde la lucha es constante por la limitación humana y el deseo de insatisfacción es latente.
El autor lo llega a mencionar como la enfermedad del alma, esta introducción que ronda sobre la idea del negativismo es inobjetable debido a que es un viaje entre el existencialismo y la psicología; considero es entendible tomarlo desde el punto que el fracaso en una emoción humana.
Se percibe en el ambiente y más aún dentro del espectro social la intermitente carga de una gran frustración por parte de algunos individuos que tiene un semblante embalsamado de lo que podría ser el fracaso, lo anterior por no haber llegado a los objetivos que previamente se había planteado y la frustración se hace presente, esta experiencia emocional se manifiesta cuando existe un desajuste entre el deseo, la necesidad y las expectativas ante la realidad que enfrenta el individuo, si se observa bajo la IDEA que el deseo fue programado e insertado de una manera casi imperceptible probablemente por el entorno de primer contacto o por factores externos, es indudable que el individuo no sabe qué hacer y probablemente sea un reaccionario.
De alguna manera Victor Frank, (El hombre en busca de sentido), nos invita a la reflexión, desentrañando el cómo encontrar un propósito de vida y tomar la frustración como una oportunidad para el crecimiento personal y no la abnegación, haciendo una metamorfosis para lograr una transformación del Ser y con ello interactuar en sociedad cada vez más endeble y no morir en el intento.
Por una parte se puede decir que la frustración es la respuesta a la emoción, que en su mayoría se representa por un obstáculo temporal mientras que el fracaso es la experiencia dentro de la vida y regularmente se presenta por un evento en especifico, si bien ambas emociones (conceptos) se hacen presentes, es viable hacer una pausa y buscar el significado que cada uno conlleva, para hacer una invitación a la reflexión y evitar ser menos reactivos antes los embates que se presentan dentro de la vida; centremos la atención innovando la manera de interacción social, menos emoción reactiva y más reflexión y autocrecimiento personal.
