El Banco Mundial ha ajustado a la baja sus expectativas de crecimiento para México en los años 2024 y 2025. En su informe de abril, la institución había estimado un crecimiento del 2.3% para 2024, pero ahora lo ha reducido a 1.7%. Para 2025, las proyecciones han pasado de 2.1% a 1.5%. Este recorte se atribuye principalmente a las altas tasas de interés y a la reciente depreciación del peso mexicano, factores que están limitando el dinamismo económico del país.
En un análisis más amplio sobre América Latina, el Banco Mundial señala que, aunque la región está comenzando a dominar la inflación, su crecimiento económico para este año se proyecta en un modesto 1.9%. Esta cifra, aunque ligeramente superior a lo anticipado, sigue siendo inferior a las expectativas de crecimiento en otras regiones del mundo. Comparando las proyecciones de diferentes países, Brasil se destaca con un crecimiento del 2.8%, mientras que México se posiciona con un 1.7%.
A nivel regional, las proyecciones para 2024 y 2025 indican que el crecimiento seguirá siendo débil, con estimaciones de 1.9% y 2.6%, respectivamente. Según William Maloney, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, estos niveles son similares a los de la década de 2010 y son insuficientes para combatir la pobreza o facilitar la movilidad social. Esta situación subraya la necesidad urgente de implementar políticas que impulsen un crecimiento más robusto y sostenible.
En este sentido, Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para la región, destacó la importancia de aprovechar el “momento clave” actual para atraer inversiones que fomenten el desarrollo sostenible. Es esencial también incentivar la innovación y construir un capital humano sólido, además de generar más y mejores empleos. Estos elementos son cruciales para salir del ciclo de bajo crecimiento que ha afectado a muchos países latinoamericanos.
El informe también resalta que, aunque la pobreza ha disminuido desde 2019 y la desigualdad se ha reducido ligeramente, persisten nuevos desafíos. Maloney advirtió sobre la creciente inseguridad alimentaria y la alta tasa de obesidad en la región, que tiene un costo a largo plazo equivalente al 5% del PIB. Este problema, relacionado con la mala alimentación, requiere atención urgente para prevenir consecuencias más graves en el futuro.
Finalmente, el Banco Mundial señala que América Latina enfrenta retos persistentes, como la necesidad de corregir desequilibrios fiscales y reducir la deuda. A pesar de contar con salarios competitivos en comparación con países como China, la región se ve lastrada por altos costos de capital, sistemas educativos débiles, infraestructura deficiente y una inestabilidad social que disminuye su atractivo. Además, se advierte que América Latina podría estar perdiendo oportunidades en el nearshoring y el friendshoring, estrategias que podrían beneficiar su economía si se manejan adecuadamente.
