EU mata a 11 presuntos narcos en ataques en Pacífico y Caribe

El Comando Sur informó que los operativos se realizaron el lunes contra tres embarcaciones; suman 140 muertos desde septiembre

Redacción
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Tres ataques ejecutados por fuerzas armadas estadounidenses en aguas del Pacífico oriental y el Caribe contra lanchas de supuestos narcotraficantes acabaron con la muerte de once personas este lunes, informó el Comando Sur de Estados Unidos a través de su cuenta oficial en la red social X.

Los ataques, realizados el 16 de febrero, arrojaron un saldo de «cuatro muertos en la primera embarcación en el Pacífico oriental, cuatro en la segunda embarcación en el Pacífico oriental y tres en la tercera embarcación en el Caribe», detalló el Comando Sur en el mensaje publicado este martes. La dependencia militar difundió también vídeos de los operativos, en los que se observa a dos de las embarcaciones inmóviles al momento de ser bombardeadas, mientras que una tercera navegaba a gran velocidad. En las imágenes se puede ver a personas moviéndose dentro de dos de las lanchas antes de los ataques.

Estados Unidos inició su campaña contra esas presuntas narcolanchas en septiembre pasado, y desde entonces ha matado a por lo menos 140 personas en cerca de 40 ataques en la región. La administración del presidente Donald Trump insiste en que está en guerra con supuestos «narcoterroristas» que operan en América Latina, pero no ha aportado pruebas concluyentes de que las embarcaciones que tiene como objetivo estén involucradas en el tráfico de drogas, lo que ha suscitado un acalorado debate sobre la legalidad de las operaciones.

Expertos en derecho internacional y grupos de derechos humanos han señalado que los ataques EU narcotraficantes probablemente constituyen ejecuciones extrajudiciales, ya que aparentemente han tenido como blanco a civiles que no representan una amenaza inmediata para Estados Unidos. Los críticos argumentan que las acciones militares carecen de la debida justificación legal y violan principios fundamentales del derecho internacional humanitario.

El gobierno estadounidense recuerda las operaciones realizadas durante décadas contra supuestos yihadistas en países como Yemen, Somalia o Siria, en las que los objetivos eran atacados sin que tampoco representaran una amenaza inminente para territorio estadounidense. Este precedente ha servido de base para justificar la actual campaña en aguas internacionales, aunque las diferencias de contexto y actores involucrados han generado un intenso debate entre especialistas.

Washington desplegó una enorme fuerza naval en el Caribe, que además de perturbar esas supuestas líneas de contrabando marítimo, también ayudó a aplicar un bloqueo petrolero contra Venezuela y a capturar a su presidente izquierdista Nicolás Maduro, actualmente detenido en Estados Unidos. La presencia militar en la región se ha intensificado en los últimos meses como parte de la estrategia de la administración Trump para combatir el narcotráfico y presionar a gobiernos considerados hostiles.

La pieza central de la flotilla, el portaaviones USS Gerald R. Ford, fue enviado la semana pasada a Medio Oriente junto con varios destructores que lo acompañan, como parte de la amenaza de intervención militar contra Irán. Este movimiento estratégico redujo temporalmente la capacidad naval en el Caribe, aunque las operaciones contra embarcaciones sospechosas continúan realizándose con otros activos militares disponibles en la región.

Los vídeos difundidos por el Comando Sur muestran la precisión de los ataques, pero también han reavivado las críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos, que exigen una investigación independiente sobre las circunstancias de cada operativo y la identidad de las víctimas. Hasta el momento, el gobierno estadounidense no ha proporcionado información sobre la nacionalidad de los fallecidos ni ha presentado evidencia pública que demuestre su vinculación con actividades de narcotráfico.

El debate sobre la legalidad y transparencia de estas operaciones militares continúa abierto, mientras las fuerzas armadas estadounidenses mantienen su despliegue en aguas internacionales con el objetivo declarado de combatir el tráfico de drogas y proteger la seguridad nacional.

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