Legisladores de Morena y de la oposición se confrontaron este miércoles en el Senado durante la discusión del dictamen sobre la renuncia del juez Adrián Guadalupe Aguirre Hernández, debate que derivó en fuertes acusaciones por la marcha de la llamada Generación Z, realizada el pasado fin de semana en la capital del país. La disputa escaló cuando ambas partes cruzaron señalamientos sobre represión, violencia y responsabilidad política, generando uno de los enfrentamientos más intensos de la actual Legislatura.
Acusaciones cruzadas en plena sesión
La tensión inició cuando el senador Gerardo Fernández Noroña tomó la palabra y, en lugar de continuar con el tema del dictamen, abordó directamente la marcha juvenil realizada el sábado pasado. Desde su intervención, el legislador aseguró que no hubo represión y acusó a la oposición de intentar distorsionar los hechos para afectar políticamente al movimiento que representa.
“La derecha mostró su rostro fascista”: Fernández Noroña
Durante su intervención, el legislador afirmó:
“No voy a permitir que, por la puerta trasera, se meta la aseveración de que el sábado se reprimió. Lo que sucedió fue que la derecha se quitó la máscara y mostró su rostro fascista y violento”.
Fernández Noroña insistió que el grupo organizador, incluyendo a Edson Andrade, habría actuado con intenciones provocadoras:
“Edson Andrade cobró más de dos millones de pesos haciéndose pasar por apartidista, y fue uno de los promotores de la manifestación violenta”.
Estas declaraciones provocaron la reacción inmediata de la oposición.
La oposición responde y acusa represión
La senadora priista Carolina Viggiano pidió la palabra para reprochar que se introdujera un tema ajeno al dictamen en discusión. Sin embargo, la confrontación continuó cuando el coordinador del PRI, Manuel Añorve, acusó directamente al gobierno de Morena de reprimir a los jóvenes asistentes a la marcha.
Añorve afirmó:
“Lo que pasó el sábado fue una represión del gobierno de Morena. Ahí están las imágenes y las redes sociales: encapsulamientos, toletes, autoritarismo. El bloque negro son ustedes».
El priista incluso vinculó el malestar ciudadano con la violencia en el país y con casos recientes que han generado indignación, agregando que las detenciones ocurridas el día del evento eran muestra de autoritarismo.
Martha Lucía Mícher revira y recrimina a la oposición
La discusión subió de tono cuando la senadora de Morena, Martha Lucía Mícher, subió a tribuna. Con voz elevada, acusó a la oposición de tener responsabilidad histórica en hechos graves de violencia política y represión.
Entre sus señalamientos, dijo:
“¡Qué bárbaros! ¡Qué desmemoriados! Mataron a su candidato, mataron a su secretario general. ¿Cómo se atreven a llamar represor a este gobierno?”
La senadora enlistó episodios de violencia ocurridos en sexenios pasados, incluyendo Aguas Blancas, Tlatlaya, Acteal, Ayotzinapa, el 68 y el 71, entre otros.
Mientras la oposición levantaba carteles con mensajes críticos hacia Morena como “abrazos a los criminales, patadas al pueblo”, Mícher finalizó:
“Son unos desmemoriados, son asesinos. No pueden contra una mayoría que votó por el cambio. ¡Ya estuvo bueno!”
Consignas y desorden en el pleno
A medida que los discursos se intensificaron, desde los escaños comenzaron los gritos:
Oposición:
“¡Fuera Morena!”
Bancada oficialista y aliados:
“¡Es un honor estar con Claudia hoy!”
Las consignas se prolongaron varios minutos. La presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo, tuvo que intervenir repetidamente para pedir orden, aunque sin éxito inmediato.
Un debate que exhibe polarización
El choque legislativo dejó en evidencia la creciente tensión entre ambas fuerzas políticas, especialmente ante el papel que tuvo la marcha de la Generación Z en la discusión pública reciente. Mientras Morena insiste en que no hubo represión y culpa a líderes juveniles de actuar con fines provocadores, la oposición reitera que existieron actos de contención policial excesiva.
Lo ocurrido hoy en el Senado refuerza la percepción de un ambiente político crispado, donde los eventos públicos —especialmente los encabezados por grupos juveniles— se convierten en detonadores de confrontación partidista.
Con un escenario nacional marcado por protestas, demandas sociales y narrativas enfrentadas, el debate sobre la marcha de la Generación Z no parece haber terminado. Por ahora, la sesión legislativa concluyó sin acuerdos, pero con evidente malestar entre bloques.
Déjanos tu comentario, comparte esta noticia con tus vecinos y mantente informado en Orus Media
