Un cocodrilo de aproximadamente 1.5 metros de longitud fue capturado este martes en la colonia Ampliación Santa Rosa, en el municipio de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, luego de que vecinos lo avistaran deambulando por la calle Río Bravo. El ejemplar fue inmovilizado por los habitantes, resguardado por Protección Civil y trasladado a la unidad de Bienestar Animal, en medio de crecientes reportes sobre avistamientos de reptiles en la zona.
Inesperado visitante en el Estado de México
La tranquilidad de una mañana cualquiera en Cuautitlán Izcalli fue interrumpida por la sorpresiva aparición de un cocodrilo en plena vía pública. El ejemplar, de aproximadamente cuatro años de edad, fue visto rondando la calle Río Bravo por varios vecinos de la colonia Ampliación Santa Rosa.
Sin dudarlo, los ciudadanos actuaron con rapidez: lograron acorralar al reptil, atarlo con sogas y sujetarlo a un poste para evitar que escapara. Las autoridades municipales fueron notificadas de inmediato y se movilizaron al lugar del hallazgo.

Acción coordinada entre vecinos y autoridades
Elementos de Protección Civil y Bomberos acudieron al llamado. Una vez en el sitio, encontraron al cocodrilo en la orilla de la calle, aún asegurado por los pobladores. Tras verificar su estado, lo trasladaron en una camioneta oficial a las instalaciones de Bienestar Animal, bajo la supervisión de la Dirección de Sustentabilidad y Medio Ambiente.
Ahí, el reptil será evaluado y permanecerá en resguardo hasta que las autoridades ambientales determinen su destino. No se reportaron personas heridas durante la captura ni daños a la infraestructura urbana.
¿Un cocodrilo prófugo desde 2023?
Vecinos especulan que podría tratarse del mismo ejemplar que desde 2023 era buscado en la presa La Piedad. En ese entonces, se había alertado sobre un cocodrilo de casi dos metros de longitud viviendo en el cuerpo de agua, con reportes esporádicos de su presencia desde hace más de tres años.
Aunque no se ha confirmado oficialmente si el animal capturado es el mismo, el parecido en tamaño y localización ha levantado sospechas entre los habitantes.

Una zona con avistamientos recurrentes
Este caso no es un hecho aislado. El pasado 1 de mayo, otro cocodrilo de menor tamaño fue capturado en el Lago de Guadalupe por personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Días antes, en marzo de 2023, un reptil de 50 centímetros fue hallado en el patio de una vivienda del fraccionamiento Bosques del Lago.
Estos sucesos han encendido las alarmas entre la población y las autoridades ambientales, quienes buscan entender cómo estos ejemplares han llegado a hábitats urbanos y residenciales del Estado de México.
Autoridades analizan el origen de los cocodrilos
Las autoridades locales, en coordinación con Profepa, evalúan si estos cocodrilos han sido introducidos por personas de manera ilegal o si han escapado de criaderos particulares no regulados. La falta de controles y la cercanía con cuerpos de agua como la presa La Piedad y el Lago de Guadalupe podrían estar facilitando su movilidad.
Expertos señalan que los cocodrilos, aunque generalmente asociados con regiones tropicales, pueden adaptarse temporalmente a otros climas si encuentran refugio y alimento. Aun así, su presencia en zonas urbanas representa un riesgo tanto para la fauna local como para las personas.

Llamado a la ciudadanía y protocolos en marcha
La Dirección de Sustentabilidad y Medio Ambiente exhortó a la población a reportar cualquier avistamiento de fauna silvestre de inmediato, sin intentar capturarla por cuenta propia. A pesar del éxito en esta ocasión, los expertos subrayan que acercarse a reptiles como cocodrilos puede ser altamente peligroso.
Asimismo, se trabaja en reforzar los protocolos de revisión en zonas cercanas a cuerpos de agua y en intensificar las inspecciones a criaderos clandestinos.
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