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LO INESPERADO DE LA OPORTUNIDAD, PARTE 1

Por · 3 Nov 2026 · 5 min de lectura
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En el laberinto de las acciones que se tiene en la vida contemporánea, hay un referente a la existencia humana, donde las paredes se mueven como arena movediza y el camino parece que se disuelve ante de que se puedan recorrer a cada paso: la variable de la oportunidad va acechando esperando el momento oportuno. Gilles Deleuze (Diferencia y Repetición), argumenta que la oportunidad es siempre un devenir que escapa a las categorías fijas del Ser. No es algo que se posee, sino es algo que acontece cuanto el pensamiento se aventura más allá de las certezas heredadas. La integración de lo inesperado, por tanto, no significa aceptar lanzar el dado, sino reconocer que la realidad misma es un proceso de creación continua donde el individuo es un co – creador de su propia historia. La oportunidad no llama a la puerta; la oportunidad es el espacio que se abre cuando nos atrevemos a derribar las paredes (patrones) que nosotros mismos hemos creado. En la mayoría de las ocasiones de manera inconsciente.

No obstante, la postmodernidad desde la perspectiva de Jean-François Lyotard (La Condición Posmoderna), menciona que incredulidad hacia los metarrelatos protemen una explicación total del mundo y una dirección clara hacia el progreso. Dentro de esta incredulidad, la posibilidad de una tragedia constituye un territorio fértil donde la oportunidad puede florecer como algo nuevo y genuino. La incertidumbre, entonces no es el fracaso a lo que no se conoce, sino el conocimiento se vuleve una condicionate con una generación de posibilidad. Si bien, no se sabe que se viene exactamente, expresamente ese no – saber es lo que abre la puerta a un espacio de posibilidades para crear lo que aún no existe, asi en la vida. Expandiendo el potencial creativo, para diseñar lo inimagiable.

Integrar la incertidumbre, a menudo se vuelve una práctica que pocos se atrevén a realizar, pero desde la hemenéutica, se ha vuelto un ejercicio práctico, siendo una herrramienta que se aplica a diario. Hans-Geong Gadamer (Verdad y método), menciona sobre la importancia de reconocer que todo encuentro con la realidad es parte de una dialectica donde el sentido no está dado de una manera determinante, sino que emerge en el proceso mismo de la interpretación. La paradoja, puede parecer una oportunidad sin interpretación, no hay interpretacion sin la aceptación de visualizar el horizonte de la comprension de lo limitado y perfectible. Entonces la oportunidad, siempre se vuelve una posibilidad para “quien sea”, desde cualquier lugar con ciertos matices previos. Puede parecer que la universalidad es una ilusión para la crítica filosofica, algo para debastar en el camino, es el trabajo propio de cada uno.

No podemos dejar atrás el tomar con humor, lo que sucede y como tomamos a veces ciertos actos en la vida, lleva aparejada una profunda reflexión que no pasa desapercibida. La sociedad, ha convertido la búsqueda de oportunidades en una industria de la autoayuda que, paradójicamente, paraliza la capacidad de acción de manera genuina. Entre el amigo que te escucha y el coach prefabricado, se han convertido en los nuevos ayatolas híbridos en un mundo que ha perdido la trascendencia y entra en la cultura del remplazo como promesa de peak perfomance. Tal parece, que aquí radica un error que es notable, en confundir la oportunidad con la aceleración del deseo (yo quiero), cuando en realidad la verdadera oportunidad exige la sabiduría de saber esperar, de saber tener la sensibilidad para reconocer el momento adecuado, de saber que no todo movimiento es progreso.

A su vez, integrar la incertidumbre requiere de pericia. Para transforma la debacle en una oportunidad, que tiene aparejado de un gran acto de resiliencia y templanza: Tampoco, se trata de aceptar pasivamente lo que viene, sino crear el cultivo para generar una capacidad de respuesta ante lo que puede parecer inesperado. Alain Badiou (Ser y Acontecimiento) señala, el sujeto contemporáneo debe aprender a ser fiel a un evento que lo interrumpe y lo transforma.

La oportunidad, puede verse también en la posibilidad de un sentido más profundo, donde hace un llamado a trascender. Paul Tillich (El Coraje de Ser), el ser humano se encuentra con la dimensión del ser mismo, más allá de los seres particulares y las preocupaciones finitas. Tener la habilidad de integrar la incertidumbre, es conectar con el fondo de una realidad que no puede ser disuelta por el conocimiento, y es ahí donde radica el misterio, para llegar aparece la oportunidad y que está se manifieste, para esta breve aportación es importante hacer una reflexión, con el objeto de saber donde se esta parado, continuaremos en la segunda aportación..

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