EL ARTE DE PREGUNTAR: BUSCANDO EL HORIZONTE
Por Cristian Trejo · 6 Oct 2026 · 4 min de lecturaEntramos directo y de una manera contundente, sin preámbulo alguno; el acto de estar y hacerse presente es primordial para entablar un diálogo donde el actor principal es hacia uno mismo, para desentrañar una de las preguntas que a perturbado a la humanidad ¿Quién soy?, y por ende ¿Qué tanto me conozco yo? o ahora con tantos programas indirectos que se consumen ¿Qué tanto me reconozco yo?, esto conlleva a crear una autoobservación en el diálogo, recordar que el arte de preguntar es un parte para lograr ser observador de la consciencia que cada uno porta, para tratar de tener una quietud mental (algo que hoy en día parece que es todo un reto), debemos de volvernos diestros y maestros para tener una interacción en la vida con mayor flujo de acción, partiendo de la atención y el cuidado que se tiene con uno mismo; tener maestría parece que es un tema que se vuelve mas que un solo reto.
Vivimos dentro de la interrogante envuelta en el ¿porqué?, con la intensión de lograr una resignificación en el ¿para qué?, entra en que el entendimiento del problema, es también saber, que no se encuentra solo en la ausencia de información, sino no en la escasez de interrogantes capaces desmontar nuestras certezas. Recordemos que el individuo esta en el temor de una pregunta honesta que una respuesta equivocada, dentro de este contexto la primera tiene el poder de derribar la falsa comodidad edificada del autoengaño, por otra parte, se sabe es más cómodo construir con la arena, que con elementos mas fuertes. ¿Cómo me estoy construyendo? o porque no también expresar ¿Cómo estoy reconstruyéndome?; desde la mirada de Michel Foucault (Tecnologías del yo), mencionaba que el conocimiento en uno mismo implica una práctica constante de examen y transformación personal, más que la simple acumulación de saberes. La exposición del individuo a mecanismos donde descubre las formas invisibles en las que el poder, la cultura y las costumbres han moldeado su identidad, por lo tanto, su libertad es una simulación donde persiste el control y no se ha dado cuenta. Por su parte, Edgar Morin (Los siete saberes necesarios para la educación del futuro), afirma que la educación debería enseñar a formular problemas antes de memorizar soluciones, pues la complejidad del mundo exige una inteligencia capaz de cuestionar sus propios modelos mentales.
Es notable que alguna vez, nos topamos en el camino con personas que dedicaron años enteros a construir una carrera profesional, una reputación impecable o una fortuna considerable, para descubrir demasiado tarde que jámas se preguntaron si aquello que estan haciendo era realmente lo que deseaban. A veces el camino de la oportunidad se opone al deseo de lo que uno realmente quiere, es desde luego algo respetable y digno de preguntarse y reconocerse, no hay un tiempo estimado cada quien sigue su propio ritmo. Viktor Frankl (El hombre en busca de sentido), menciona que el sentido de la existencia no puede entregarse como una receta universal. Cada quien esta adaptandose a espacios que no esta familiarizado, estamos interactuando ante la incomidad de nosotros mismos.
El arte de preguntar constituye, en realidad, el arte de vivir más consciente. Paulo Freire (Pedagogía del oprimido), sostuvo que el diáologo autentico comienza cuando las personas problematizan su realidad. La pregunta en este sentido rompe con la pasividad y convierte al individuo en protagonista de su propia historia. Hay que tomar en consideración que preguntarse es un acto que desafia la comodidad psicológica, donde cada interrogante obliga al individuo a negociar con la incertidumbre, reconocer las contradicciones y aceptar que la identidad nunca es un producto terminado. Los propósitos personales no nacen de respuestas heredadas, sino de preguntas conquistadas.
Pasar de la creencia al saber, es parte de reconocer y como funciona los diversos sistemas con los que interactuamos, preguntar representa una forma de resistencia frente al automatismo de la existencia. Cada pregunta relevante abre una posibilidad inédita de transformación, mientras cada respuesta definitiva corre el riesgo de convertirse en una prisión intelectual. Conocerse a uno mismo no significa encontrar una respuesta final, sino desarrollar la capacidad de formular preguntas cada vez más profundas. Aprender a vivir, es una construcción, donde a veces hacer menos es tener más, debido a que el resultado antes de ser externo, se vuelve una experiencia interna, y resuena la frase que puedes usar ¡aquí esta presente alguien que jamás dejo de ser curioso y preguntar!, yo construyo.
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