Rubén Rocha Moya volvió a la gubernatura de Sinaloa después de 112 días de licencia y, apenas unas horas después, volvió a solicitar licencia temporal con carácter indefinido. Entre una decisión y la otra ocurrió algo que merece ser preguntado: ¿quien decidió que regresara y quien decidió que siempre no?
Rocha anunció su reincorporación después de haber solicitado licencia el 1 de mayo, mientras se sometía a una investigación de la Fiscalía General de la República por acusaciones del gobierno de Estados Unidos que lo vinculaban con el Cártel de Sinaloa, particularmente con Los Chapitos.
El gobernador sostuvo que compareció personalmente ante las autoridades y que, después de 112 días, no existían elementos de prueba que sustentaran su participación en una conducta penal.
Su explicación fue contundente: “Hoy regreso al ejercicio de mi responsabilidad como Gobernador de Sinaloa con la frente limpia y en alto, y con la fuerza de la verdad de nuestro lado. Que no quepan dudas a nadie; ahora y siempre defenderé, implacablemente y sin concesiones, mi honorabilidad y la de mi familia”.
Pero entonces la Secretaría de Gobernación informó que la reincorporación respondía exclusivamente a una determinación “de carácter personal”. Morena se deslindó y aseguró que no tuvo conocimiento de la decisión. Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, respaldó esa postura y pidió a Rocha reconsiderar y solicitar nuevamente licencia.
A continuación los gobernadores de la 4T le recriminaron su regreso y finalmente la presidenta Claudia Sheinbaum dio la estocada final y le advirtió que el poder por el poder desnuda la ambición.
Segundo acto: Rocha Moya volvió a pedir licencia al Congreso de Sinaloa. A las 18:40 horas del 22 de agosto publicó en X el documento con el que solicitó licencia temporal con carácter indefinido, por más de treinta días.
“Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”.
Primero regresó, después recibió el deslinde del gobierno federal y de Morena para que reconsiderara y, finalmente, solicitó otra vez licencia.
¿Por qué regresó si horas después terminó apartándose del cargo otra vez? La información disponible no ofrece una respuesta sobre qué motivó realmente su regreso ni explica qué cambió entre ambos anuncios. Y justamente por eso estas preguntas adquieren fuerza.
¿A quien responde Rubén Rocha? Los hechos documentados permiten afirmar que el gobierno federal no presentó su regreso como una decisión propia. Gobernación dijo que fue personal y Morena aseguró que no estaba enterado.
Al mismo tiempo, gobernadores de la Cuarta Transformación cerraron filas con Sheinbaum y señalaron que las decisiones individuales no pueden estar por encima del proyecto colectivo ni del mandato ciudadano.
Entonces, ¿que había detrás de su frustrado regreso y a que volvió y cual era la tarea que debía cumplir? ¿Quién es el jefe de Rocha y le exigió que regresara a la gubernatura? ¿Quién perdió control con la salida del mandatario hace 112 días y necesita recuperar poder? Esas son las preguntas que debemos hacernos.
¿Qué se rompió dentro de la 4T con el regreso y caída de Rocha Moya? Estoy seguro que la respuesta está entre líneas y de que habrá consecuencias. Tampoco debemos olvidar a Enrique Inzunza, senador de Morena y amigo de Rocha Moya, quien también planeaba regresar a su curul y es señalado por presuntos nexos con el narco. ¿Que pasará ahora con él?
¿Estados Unidos terminará llevando a juicio a todos los funcionarios sinaloenses a los que acusa de tener nexos con Los Chapitos o la FGR se le adelantará? En los siguientes meses tendremos la respuesta.
