La filosofía budista o Dharma

Nipur Bhasin
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La filosofía budista o Dharma, como la llamamos quienes la practicamos, nos propone una vida libre de sufrimiento. Pero… ¿no es esta propuesta algo utópica?, ¿vivir una vida sin sufrir más? Utópica como pueda parecer, es una práctica cotidiana que hace asequible ese objetivo.

Pero claro, justamente para lograrlo es importante no verlo como un objetivo, si no más bien como un camino. Un camino se anda todos los días: un día estamos aquí, al día siguiente un poco más allá y pasado mañana habremos avanzado un poco más todavía.

Al dejar de entender la liberación del sufrimiento, la felicidad, como un logro… se vuelve disponible aquí y ahora, en todo momento. Este simple cambio de percepción trasforma la felicidad de un logro en una práctica cotidiana. Entonces en ese sólo cambio de punto de vista, una vida libre de sufrimiento se vuelve una posibilidad cercana y accesible.

¿En qué consiste precisamente este punto de vista, esta propuesta de conciencia? En tomar las riendas de nuestro bienestar emocional, buscando que el mismo no dependa de nada… sí, claro, de nada más que de ti mismo.

¿Cuántas veces atamos nuestra felicidad a que ciertas cosas de nuestro contexto cotidiano sean de una forma y no de otra? Si a mí me gusta mucho hacer deporte y de hecho, me siento feliz cuando lo hago. Supongamos, el fútbol: me da alegría porque es un momento para mí, en lugar de tener que concentrarme en mi trabajo, mi familia, los mandados o cualquier otra responsabilidad, puedo distenderme y relajarme, me da alegría porque es un momento que comparto con mis amigos, en el que puedo hablar con personas que me entienden y me hacen reír.

Pero supongamos también que un día mi hijo no salió a tiempo de la escuela o mi pareja se demoró más de lo previsto con el único auto de la familia y eso no me permitió llegar al «partidito» de todas las semanas con los muchachos. No pude disfrutar de esa cerveza luego del fut con ellos. No pude hablar mal de ese compañero de trabajo que me exaspera con mis amigos que me entienden todo. ¿Voy a dejar de sentirme feliz aunque sea en ese momento o durante unos días?

Tal vez sí… y si ese es el caso, pues entonces evidentemente mi felicidad depende de cosas que claramente no pude controlar. Y si no las pude controlar ese día, ¿no será que tal vez va a haber otros días en el futuro en los que tampoco pueda? Y más aún… ¿cuántas otras cosas de mi contexto cotidiano no estarán en mi control?

Cuando depositamos nuestra felicidad en sucesos que están más allá de nuestro domino, es esa felicidad la que termina más allá de nuestro domino. ¿Cómo podemos entonces practicar una felicidad que siempre dependa de mí? Sin depositarla fuera de mí.

Te invito a seguirme en este espacio las próximas semanas y así poder adentrarnos en ello. Que tengas una gran semana.

Nipur Bhasin, monje budista de la Sangha Dhammapada.

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