El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, propuso este martes un plan de paz en tres pasos: liberación de prisioneros de ambos bandos, tregua marítima y aérea, y fin de ataques a infraestructuras energéticas. La oferta, publicada en X (antes Twitter), busca reanimar las negociaciones con Rusia bajo el “fuerte liderazgo” de Donald Trump, tras el tenso encuentro en la Oficina Oval la semana pasada.
El detalle que sorprende: minerales ucranianos en juego
Zelenski confirmó que Ucrania está lista para firmar “en cualquier momento” el acuerdo económico con Estados Unidos, que otorgaría a Washington acceso preferencial a recursos minerales estratégicos (como litio y tierras raras) a cambio de un fondo de reconstrucción. “Es un paso hacia garantías de seguridad sólidas”, declaró, intentando calmar las críticas de Trump, quien lo acusó de “falta de gratitud” por el apoyo militar.
La Tregua de Zelenski: ¿Armisticio o Rendición Encubierta?
* Paso 1: Intercambio total de prisioneros y cese de ataques aéreos (misiles, drones) y marítimos.
* Paso 2: Cooperación con Trump para un “acuerdo final fuerte”, aunque sin claridad sobre concesiones territoriales.
* Paso 3: Implementación del pacto de minerales, clave para financiar la reconstrucción postguerra.
La propuesta llega tras la presión de Trump, quien exigió disculpas públicas por el altercado en la Casa Blanca y amenazó con recortar ayuda militar. Sin embargo, Zelenski evita mencionar si cedería en puntos críticos como Crimea o el Donbás.
Macron y Starmer: los aliados silenciosos de Zelenski
El domingo, Emmanuel Macron y Keir Starmer (Reino Unido) anunciaron una hoja de ruta para la paz, que será presentada a Trump una vez ratificado. Aunque Zelenski alaba el “liderazgo” republicano, su estrategia depende de que Europa mantenga presión económica sobre Rusia mediante sanciones.
Prospectiva:
El plan de Zelenski es una apuesta arriesgada: si Trump acepta, podría acelerar un alto al fuego, pero con el riesgo de legitimar avances rusos. Si lo rechaza, Ucrania quedaría expuesta ante una posible reducción de apoyo militar estadounidense. El acuerdo sobre minerales, aunque vital para Kiev, podría interpretarse como un colonialismo económico encubierto, alimentando críticas internas. Mientras, Rusia observa: cualquier tregua le permitiría rearmarse y consolidar territorios ocupados. La clave será si Trump prioriza un legado de paz o explota el conflicto para su campaña 2024. Sea cual sea el resultado, Ucrania sigue en la cuerda floja: entre la destrucción y un acuerdo que podría costarle su soberanía económica.
