El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que reducirá del 20 % al 10 % los aranceles a China, tras mantener una reunión “increíble” con su homólogo chino, Xi Jinping, en la ciudad surcoreana de Busan. La medida busca reforzar los lazos comerciales entre ambas potencias y avanzar en la cooperación para combatir el tráfico de fentanilo, una de las principales preocupaciones de Washington.
Durante su viaje de regreso a Washington a bordo del Air Force One, Trump detalló que el acuerdo incluye nuevos compromisos sobre tierras raras —materiales estratégicos para la industria tecnológica— y la reanudación de la compra de soja estadounidense por parte de China, suspendida durante la guerra comercial iniciada en su primer mandato.
“Llevamos muchas cosas a conclusión. Ha sido una reunión increíble. Xi es un tremendo líder de un país muy poderoso”, declaró Trump ante reporteros que viajaban con él.
Rebaja de aranceles: señal de distensión económica
El arancel del 20 % impuesto por Trump en 2024 fue una medida de presión en respuesta a lo que Estados Unidos calificó como “inacción de China” ante el tráfico de fentanilo, sustancia que ha provocado una crisis de salud pública con miles de muertes anuales en territorio estadounidense.
La reducción al 10 %, según explicó el mandatario, forma parte de un nuevo entendimiento bilateral para que ambos países trabajen juntos en el control de precursores químicos utilizados para producir fentanilo.
Trump aseguró que China se comprometió a reforzar su sistema de supervisión industrial y a colaborar con agencias estadounidenses en operativos de seguimiento y control.
“Hemos acordado cooperar estrechamente en el tema del fentanilo. Ambos países queremos detenerlo. Él (Xi) entiende que es una tragedia humana”, afirmó Trump.
Acuerdos estratégicos sobre tierras raras y agricultura
Además del tema sanitario, el encuentro incluyó acuerdos económicos de alto impacto. Entre ellos, la cooperación en tierras raras, minerales esenciales para la fabricación de baterías, microchips y componentes de defensa.
Trump destacó que el nuevo pacto garantizará el acceso estadounidense a recursos críticos, al tiempo que impulsará la estabilidad del mercado global de tecnología.
Por otro lado, China reanudará la compra de soja estadounidense, un gesto simbólico pero significativo que reactiva el comercio agrícola bilateral, afectado por años de tensiones arancelarias.
“Fue parte de un trato justo. Ellos volverán a comprar soja, y nosotros reducimos los aranceles. Todos ganan”, aseguró el presidente.
Trump y Xi: diálogo sobre Ucrania y estabilidad global
Uno de los puntos más sensibles del encuentro fue la guerra en Ucrania. Según Trump, el tema “se planteó de forma muy contundente” y ambos líderes acordaron trabajar juntos para promover una salida diplomática al conflicto.
Aunque no se ofrecieron detalles concretos, el mandatario estadounidense adelantó que Xi Jinping podría desempeñar un papel activo en las negociaciones multilaterales y que su gobierno valora la disposición china a involucrarse en la búsqueda de la paz.
“Hablamos de Ucrania durante mucho tiempo. Vamos a trabajar juntos para ver si podemos conseguir algo. Xi va a ayudar”, dijo Trump.
Próximos pasos: visita de Trump a China en abril
Trump también confirmó que realizará una visita oficial a China en abril de 2026, para continuar las conversaciones y fortalecer los acuerdos alcanzados en Corea del Sur.
“Estaré yendo a China en abril y él vendrá aquí después, ya sea a Florida, Palm Beach o Washington D.C.”, comentó.
Fuentes diplomáticas indicaron que el encuentro de Busan podría abrir una nueva etapa de cooperación bilateral, tras años de enfrentamientos comerciales y tensiones geopolíticas.
Reacciones y análisis internacional
Economistas y observadores internacionales consideran que la reducción de aranceles es una señal pragmática de la Casa Blanca, que busca aliviar la presión inflacionaria en Estados Unidos y reactivar los flujos de importación.
Por su parte, analistas en Pekín interpretan el gesto como una “victoria diplomática compartida”, que podría favorecer la estabilidad económica mundial.
No obstante, algunos críticos advierten que la medida no aborda de fondo el desequilibrio comercial estructural entre ambas potencias, y que los compromisos sobre el fentanilo deberán traducirse en resultados verificables.
Contexto: un giro tras años de rivalidad
La relación entre China y Estados Unidos vivió su punto más tenso entre 2018 y 2022, con una guerra comercial que afectó a sectores clave como la tecnología, la energía y la agricultura.
El reciente acercamiento marca un cambio de tono en la política exterior de Washington, que parece apostar por la cooperación selectiva en temas críticos, sin abandonar su estrategia de contención geopolítica.
Trump cerró su declaración con una frase optimista:
“Podemos competir, pero también podemos cooperar. Es lo que el mundo necesita ahora”.
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