Trump ordena acción militar contra cárteles; México y Venezuela en alerta

Jair Figueroa
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió una orden al Ejército para actuar contra cárteles extranjeros, según reveló The New York Times. La decisión, cuyo alcance aún no se detalla, ha encendido alarmas en los gobiernos de Nicolás Maduro en Venezuela y de Claudia Sheinbaum en México, ante el temor de que implique operativos militares directos.

Un movimiento que agita la política regional

Fuentes citadas por el diario estadounidense indican que el Pentágono ya diseña posibles escenarios de acción, aunque no está claro si existen objetivos definidos ni si otras agencias han intentado frenar la medida. La orden responde a un viejo reclamo de congresistas republicanos que exigen una estrategia más agresiva contra el narcotráfico, especialmente contra cárteles mexicanos señalados por Washington como responsables de la crisis de fentanilo.

En febrero, la Casa Blanca designó como organizaciones terroristas internacionales a seis cárteles mexicanos —Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Carteles Unidos, del Noroeste, del Golfo y la Nueva Familia Michoacana—, así como a dos pandillas: Tren de Aragua y Mara Salvatrucha. Desde entonces, la presión política y mediática ha crecido.

Respuesta inmediata de Sheinbaum

En su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó cualquier posibilidad de una incursión militar: “Estados Unidos no va a venir a México con los militares, no va a haber invasión”, afirmó. La mandataria recordó que su gobierno ha entregado este año a 29 capos a la justicia estadounidense y que el paso de fentanilo por la frontera norte se ha reducido 50%.

El discurso de Sheinbaum busca contrarrestar las críticas de sectores republicanos que acusan a México de no hacer lo suficiente contra el narcotráfico, pese a los operativos y decomisos que su administración asegura haber realizado.

Maduro en el centro de las acusaciones

En Venezuela, la tensión es aún mayor. Trump elevó a 50 millones de dólares la recompensa por información que lleve a la captura de Nicolás Maduro, acusado de colaborar con el Tren de Aragua y el Cartel de los Soles. El gobierno estadounidense sostiene que este último no es un grupo único, sino una red de militares y funcionarios que facilitan el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

El chavismo ha negado reiteradamente estas acusaciones. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, calificó la medida como “un acto de injerencia” y anunció una alerta permanente. Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia, ironizó sobre los señalamientos: “Cada vez que alguien les molesta, lo nombran jefe del cartel de los Soles”.

Antecedentes de confrontación

No es la primera vez que la administración Trump apunta contra Maduro. En su primer mandato, Washington ya había presentado cargos penales contra el líder venezolano por narcoterrorismo. La cooperación antidrogas entre ambos países está rota desde 2005, cuando Caracas acusó a la DEA de injerencia.

En los últimos años, Venezuela ha mostrado públicamente decomisos de droga y el derribo de aeronaves del narcotráfico, con un saldo de 51 toneladas incautadas solo en 2025. No obstante, para Washington, estas acciones no desmontan las estructuras criminales vinculadas al poder político.

Implicaciones para la región

La orden de Trump llega en un momento de tensiones diplomáticas y desafíos internos para su administración. Además de las fricciones con México y Venezuela, la estrategia podría abrir un nuevo capítulo en la política de seguridad hemisférica, marcando un giro hacia acciones militares directas contra el crimen organizado fuera de territorio estadounidense.

En paralelo, Estados Unidos sigue persiguiendo judicialmente a exfuncionarios del chavismo. El caso más reciente es el de Hugo Carvajal, exjefe de inteligencia de Hugo Chávez, extraditado desde España y declarado culpable de narcoterrorismo y conspiración para traficar cocaína.

Un tablero en movimiento

Analistas advierten que la decisión de Trump podría intensificar las tensiones militares y diplomáticas en América Latina. La posibilidad de que se materialicen operativos directos del Ejército estadounidense en territorio extranjero reaviva debates sobre soberanía y cooperación internacional en materia de seguridad.

Mientras tanto, tanto en Caracas como en Ciudad de México, la postura oficial es de rechazo absoluto a cualquier intervención, pero con un reforzamiento del discurso sobre resultados en la lucha antidrogas.

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