Donald Trump confía en que Rusia y Ucrania firmen un acuerdo de paz esta semana. Así lo declaró el presidente estadounidense a través de Truth Social, donde aseguró que ambas naciones “harán grandes negocios con los Estados Unidos” si se concreta el pacto. Con su mandato acercándose al día 100, Trump redobla la presión diplomática.
Trump no se guarda nada. El viernes pasado lanzó una advertencia directa a Moscú y Kiev: si no hay avances visibles en los próximos días, Estados Unidos se retirará como mediador. Esto marcaría un giro en la estrategia de Washington, que ha intentado liderar los esfuerzos para acabar con el conflicto armado.
El mensaje del presidente fue claro y contundente: “¡Ambos comenzarán entonces a hacer grandes negocios con los Estados Unidos de América, que están prosperando, y ganarán una fortuna!”. Un llamado no solo a la paz, sino también al interés económico mutuo.
En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, sorprendió en París al declarar que Washington podría “dar un paso al costado” si no se ve compromiso. Sus palabras dejaron perplejos a líderes europeos y ucranianos, que temen que esto implique incluso frenar el apoyo militar a Kiev.
Mientras tanto, la situación en el terreno sigue siendo frágil. La minitregua pascual apenas se respetó. Aunque hubo una disminución de combates, ambos bandos se acusaron de romperla. Las tensiones se mantienen en todos los sectores del frente.
Además, la tregua energética de 30 días llegó a su fin sin intención de renovarse. Ni Rusia ni Ucrania mostraron interés en extenderla. La señal es clara: la diplomacia aún no logra afianzar compromisos duraderos.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que no se planea extender el alto el fuego, pese a la propuesta del presidente Zelenski. Para muchos analistas, este cruce de gestos es parte de una batalla simbólica: ambos gobiernos buscan mostrarse como los más interesados en la paz ante la mirada de Trump.
Prospectiva: Si el acuerdo entre Rusia y Ucrania no llega esta semana, Trump enfrentará un duro revés en su promesa de política exterior. Sin avances, podría perder influencia como mediador global. Las próximas 72 horas serán decisivas para la geopolítica y los mercados internacionales.
