Un tribunal federal de apelaciones en Estados Unidos tumbó parte de los aranceles impuestos por Donald Trump el pasado viernes, al dictaminar que excedían la autoridad presidencial, lo que marca un revés en su política comercial y abre incertidumbre sobre su futura estrategia económica.
Contexto del fallo
El Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal ratificó en gran medida una decisión previa del Tribunal de Comercio Internacional de Nueva York. En votación dividida (7-4), los jueces resolvieron que los aranceles aplicados por Trump bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 no contaban con el sustento legal suficiente.
La medida pone freno a los gravámenes que el expresidente impuso en abril a casi todos los socios comerciales de EE.UU., incluidos China, México y Canadá, lo que había generado tensiones diplomáticas y preocupación en los mercados internacionales.
¿Qué aranceles se anularon?
Los llamados “aranceles recíprocos”, que llegaban hasta el 50% para países con los que EE.UU. mantenía déficits comerciales, fueron invalidados. También los aranceles básicos del 10% que afectaban a la mayoría de las importaciones.
Trump justificó estas medidas como respuesta a lo que describió como una “emergencia nacional” provocada por los déficits comerciales. Sin embargo, el tribunal consideró que esa declaración no otorgaba carta blanca para imponer impuestos sin autorización del Congreso.
Impacto económico y político
La decisión representa un golpe para la política económica de Trump, ya que limita su capacidad de negociar acuerdos comerciales usando los aranceles como medida de presión. Expertos advierten que podría incentivar a otros países a resistir nuevas demandas comerciales y renegociar compromisos previos.
El Departamento de Justicia advirtió que, de mantenerse el fallo, el Gobierno estadounidense podría verse obligado a devolver parte de los ingresos recaudados por estos aranceles, que ascendieron a más de 159 mil millones de dólares hasta julio.
¿Qué sigue en el proceso legal?
La Administración de Trump adelantó que llevará el caso ante la Suprema Corte de Estados Unidos, alegando que el fallo debilita la soberanía económica del país. El propio Trump afirmó en su red social que la decisión “destruiría literalmente a los Estados Unidos”.
De momento, el expresidente aún puede recurrir a otras herramientas legales, como la Ley de Comercio de 1974 o la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962. No obstante, estas normativas imponen límites más estrictos en porcentaje y temporalidad.
Reacciones y perspectivas
La oposición política en EE.UU. consideró el fallo como una victoria para el Congreso y el equilibrio de poderes. Legisladores demócratas subrayaron que la Constitución reserva al Congreso la facultad de imponer impuestos y que el fallo corrige un abuso del Ejecutivo.
Por su parte, analistas en comercio internacional señalaron que la resolución podría devolver mayor estabilidad a los mercados y reducir la volatilidad que caracterizó a las políticas arancelarias de Trump. Sin embargo, también coincidieron en que la incertidumbre continuará hasta que la Suprema Corte emita una decisión definitiva.
La resolución del tribunal marca un precedente clave en el debate sobre los límites del poder presidencial en materia económica y comercial. Mientras tanto, el futuro de la política arancelaria de Estados Unidos queda en manos de la Suprema Corte, en un escenario que podría redefinir la estrategia comercial del país en los próximos años.
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