Una de las tormentas invernales más extensas y peligrosas de los últimos años comenzó a afectar a más de la mitad de Estados Unidos este viernes, poniendo en alerta a más de 160 millones de personas desde Texas hasta el noreste del país. El fenómeno meteorológico, que se extenderá hasta el lunes, provocará intensas nevadas, acumulaciones de hielo, ha motivado declaraciones de emergencia en al menos 10 estados y ya causa cancelaciones masivas de vuelos y amenaza con cortes de energía generalizados, según reportes de las autoridades.
La prolongada tormenta, que recorrerá aproximadamente 2,400 kilómetros, se caracteriza por su amplia cobertura y severidad. Se anticipa que al término del evento haya dejado acumulados de al menos 30 centímetros de nieve, además de cantidades significativas de hielo, particularmente en el sur del país. Esta combinación eleva considerablemente el riesgo de afectaciones severas en la infraestructura vial, aeroportuaria y eléctrica, en regiones donde las condiciones de hielo prolongado son poco comunes.

Las principales ciudades del noreste, incluyendo Nueva York y Filadelfia, podrían experimentar su mayor nevada en al menos cuatro años. Mientras tanto, en el sur se anticipan «cantidades devastadoras de hielo», según los pronósticos. Más de dos docenas de estados, desde las Montañas Rocosas y las Llanuras del Sur hasta Nueva Inglaterra, se encuentran actualmente bajo alertas de tormenta invernal o tormenta de hielo, convirtiendo a este sistema en uno de los más amplios registrados recientemente.
Las autoridades han emitido advertencias contundentes sobre interrupciones mayores en los viajes. Se esperan condiciones peligrosas en carreteras y se prevé que las afectaciones aéreas aumenten. El impacto se verá agravado por la presencia de frío extremo, lo que facilitará una acumulación rápida de nieve y hielo, dificultando las labores de limpieza y aumentando el riesgo para la población, especialmente para aquellos que puedan sufrir cortes prolongados de energía y calefacción. Los efectos en la movilidad y los servicios podrían extenderse hasta principios de la próxima semana.
El sector aéreo ya reporta graves trastornos. Para este sábado, más de 1,400 vuelos dentro de Estados Unidos habían sido cancelados, según datos de FlightAware. Este viernes, otros 400 vuelos sufrieron la misma suerte, con los aeropuertos en la trayectoria inicial de la tormenta, como los del área de Dallas y el Aeropuerto Internacional Will Rogers de Oklahoma City, concentrando los mayores problemas. Se anticipa que para el sábado las afectaciones se extiendan a importantes hubs como el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, y los aeropuertos de Nashville y Memphis, en Tennessee.
El fenómeno también tiene repercusiones internacionales. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que la tormenta afectará al norte del país, por lo que ya se han implementado medidas de contingencia. “El día de hoy va a salir un boletín de la Comisión Federal de Electricidad, desde que se anuncio este frente invernal en Texas y en el norte de México, se van a tomar una serie de medidas de contingencia y se informará y darán recomendaciones a la población”, detalló la mandataria.

Con millones de personas en alerta y autoridades monitoreando minuto a minuto el avance del sistema, esta tormenta invernal amenaza con consolidarse como uno de los eventos climáticos más severos de la temporada en América del Norte, poniendo a prueba la preparación y la respuesta de infraestructuras y servicios esenciales en una vasta porción del continente.
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