La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó este martes durante la Mañanera del Pueblo que México no permitirá injerencia extranjera en materia de seguridad, esto en respuesta a cuestionamientos sobre la posible intención de Estados Unidos de clasificar a cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, una postura promovida recientemente por sectores conservadores y figuras políticas estadounidenses.
Sheinbaum sostuvo que la defensa de la soberanía nacional es un principio constitucional que su gobierno no pondrá en duda ni en negociación, aún dentro del marco de cooperación bilateral vigente entre ambos países.
La soberanía como eje de la política de seguridad
En conferencia, la mandataria destacó que la relación con Estados Unidos se ha basado en la coordinación institucional y el respeto mutuo, por lo que cualquier postura que implique intervención directa en territorio mexicano será rechazada.
“Nuestra Constitución y nuestra convicción, en el caso de México, es siempre la defensa de nuestra soberanía. El diálogo con Estados Unidos nos ha permitido establecer coordinación, pero con respeto a nuestro territorio”, declaró Sheinbaum.
La presidenta señaló que el enfoque de su gobierno prioriza la reducción de violencia desde la raíz, lo que implica trabajar en prevención, bienestar social, fortalecimiento de policías civiles y control del tráfico de armas provenientes del extranjero.
Enfoque en el tráfico de armas: eje bilateral
Sheinbaum reveló que, durante la sesión del Gabinete de Seguridad, se presentaron 500 armas decomisadas en territorio estadounidense en los días previos, lo que evidencia que la cooperación diplomática sí está dando resultados en uno de los temas más sensibles para México: la entrada ilegal de armamento que fortalece a organizaciones criminales.
“No solo se debe hablar de la droga que cruza hacia Estados Unidos, sino también del flujo de armas hacia México. Ambos países deben asumir su responsabilidad”, señaló.
Este enfoque plantea una relación bilateral más equitativa, donde México no es únicamente sujeto de presión, sino también interlocutor activo con demandas claras.
Resistencia a la narrativa intervencionista
En Estados Unidos, algunas figuras políticas han sugerido que la mejor manera de combatir a los cárteles sería mediante intervenciones directas, bajo el argumento de protección interna ante la crisis del fentanilo. Sin embargo, México considera que ese discurso rompe con el derecho internacional y desconoce la autonomía histórica de las naciones.
Sheinbaum fue contundente:
“No vamos a estar de acuerdo nunca con una intervención o con un injerencismo. La autodeterminación de los pueblos es un principio no negociable.”
Un mensaje hacia la diplomacia y la ciudadanía
El posicionamiento ocurre en un momento donde el debate sobre seguridad fronteriza vuelve a tensarse en Estados Unidos, especialmente ante escenarios electorales. México busca mantener la cooperación, pero sin renunciar al control de sus instituciones y territorio.
Académicos consultados destacan que este discurso refuerza la postura que históricamente México ha defendido desde el siglo XX: la soberanía no se negocia y los problemas de seguridad deben resolverse mediante coordinación diplomática, no mediante amenazas militares.
El gobierno federal deja claro que la lucha contra el crimen organizado es un desafío interno y regional, pero que se debe enfrentar sin ceder la autonomía del Estado mexicano. El equilibrio entre cooperación y soberanía continuará siendo la clave en la relación México–Estados Unidos durante los próximos años.
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