Sheinbaum pide a Corea del Sur más conciertos de BTS para México

La presidenta envió una carta al primer ministro surcoreano; Profeco sancionará a Ticketmaster por venta confusa

Redacción
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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reveló este martes que envió una carta al primer ministro de Corea del Sur para solicitar formalmente que la banda surcoreana BTS realice más conciertos en el país o, en su defecto, que sus presentaciones sean proyectadas en pantallas para satisfacer la enorme demanda que superó el millón de solicitantes para sólo 150,000 boletos disponibles. El anuncio, hecho durante una conferencia de prensa, se produce en paralelo a la decisión de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) de sancionar a Ticketmaster por falta de claridad en la venta y a plataformas de reventa como StubHub y Viagogo por prácticas abusivas.

Sheinbaum explicó que la petición diplomática surgió tras constatar el frustrante desbalance entre oferta y demanda para los conciertos anunciados del grupo, cuyos seguidores mexicanos, conocidos como ARMY, colapsaron las plataformas de venta. “Le escribí una carta al primer ministro de Corea, pidiéndole que venga más veces, todavía no recibo la respuesta, pero esperemos que sea positiva o que permitan pantallas”, declaró la mandataria, enfatizando que el gesto es un acto de respaldo a la juventud mexicana. Agregó que informará públicamente la respuesta del gobierno surcoreano.

La intervención directa de la presidenta en un asunto de entretenimiento masivo es un hecho sin precedentes recientes y subraya la dimensión cultural y económica que ha alcanzado el fenómeno BTS en México. El grupo no sólo es el artista de K-pop más exitoso, sino uno de los mayores fenómenos de ventas y convocatoria a nivel global, con una base de fans extremadamente organizada y comprometida. La incapacidad del mercado para satisfacer esta demanda dejó en evidencia las limitaciones de la infraestructura de grandes espectáculos en el país y los problemas crónicos en la comercialización de boletos.

Paralelamente, el titular de la Profeco, Iván Escalante, anunció acciones legales contra las empresas involucradas en el proceso de venta. “Después de la venta vamos a iniciar un procedimiento por infraccionar la ley a Ticketmaster, por la falta de claridad de la información proporcionada a las y los consumidores”, declaró. La autoridad del consumidor también irá contra plataformas de reventa internacionales como StubHub y Viagogo, a las que acusa de incurrir en “prácticas ilegales y abusivas”, y afirmó que ya se identifican domicilios y sitios web registrados en México para notificarlos.

Escalante detalló que la regulación buscará que los precios de los boletos sean fijos y claros desde el principio, eliminando la confusión que suele generarse con cargos adicionales o dinámicas de precios variables. También se asegurará de que el comprador sepa con exactitud el lugar que está adquiriendo dentro del recinto, uno de los reclamos más frecuentes en la venta masiva de boletos para eventos de alta demanda.

La combinación de un gesto diplomático y una acción regulatoria refleja un enfoque bifásico del gobierno: por un lado, apelar a la cooperación internacional para incrementar la oferta artística; por el otro, ejercer la autoridad doméstica para disciplinar a un mercado que frecuentemente perjudica al consumidor. Este episodio podría sentar un precedente para futuros eventos de magnitud similar, no sólo de K-pop, sino de cualquier artista internacional con una base masiva en México.

Expertos en la industria del entretenimiento señalan que el núcleo del problema es estructural. México, a pesar de ser uno de los mayores mercados de conciertos de América Latina, cuenta con una oferta limitada de recintos de gran capacidad (como el Estadio Azteca o el Foro Sol) que suelen estar saturados de agenda. Agregar más fechas no siempre es viable por los itinerarios apretados de las giras globales. La opción de proyección en pantallas (live viewing) , que ya es común en otros países para eventos de K-pop, podría ser una solución innovadora y escalable para democratizar el acceso, aunque no sustituye la experiencia en vivo.

La respuesta del gobierno surcoreano será observada con interés. Corea del Sur ha utilizado el K-pop como una herramienta de diplomacia cultural y “soft power” a nivel mundial, por lo que una petición directa del jefe de Estado de un país clave como México podría acelerar gestiones con la agencia del grupo, HYBE. Sin embargo, la decisión final recae en la compleja logística y planeación estratégica de la banda, que actualmente se encuentra en un periodo de actividades individuales de sus miembros mientras cumplen con su servicio militar obligatorio.

Este episodio, más allá del espectáculo, destaca cómo los fenómenos de cultura pop contemporánea pueden escalar hasta generar diplomacia de alto nivel y acciones de política pública. Mientras miles de jóvenes mexicanos esperan una solución, el caso BTS ha logrado, sin proponérselo, poner sobre la mesa debates urgentes sobre consumo cultural, regulación de mercados digitales y la necesidad de innovar en la oferta de entretenimiento masivo.

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