Claudia Sheinbaum, presidenta de México, aseguró que no polemizará con Nayib Bukele, presidente de El Salvador, por las declaraciones relacionadas con una aeronave cargada de cocaína interceptada en Colima y que presuntamente habría despegado de territorio salvadoreño. Afirmó que “no hubo mala fe” y pidió no politizar el tema.
Sheinbaum y Bukele evitan escalar conflicto por aeronave con cocaína
El intercambio de declaraciones entre el Gobierno de México y el de El Salvador tras la interceptación de una avioneta cargada con cocaína ha generado tensiones diplomáticas. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por mantener la calma y evitar confrontaciones.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum fue cuestionada sobre las declaraciones del presidente Nayib Bukele, quien negó que la aeronave saliera de su país y exigió una rectificación. La mandataria respondió:
“Ya lo aclaró el secretario (García Harfuch), no hay que hacer un tema político de esto. No vamos a polemizar. Nunca hubo mala fe”.
La postura de Bukele ante señalamientos
El conflicto inició cuando Omar García Harfuch, secretario de Seguridad federal, informó que la aeronave cargada con droga —interceptada en Tecomán, Colima— habría salido de San Salvador, El Salvador.
En respuesta, Bukele utilizó sus redes sociales para negar categóricamente tal afirmación.
“Según los informes de Costa Rica, la traza sospechosa fue detectada en el noroeste de su territorio. La aeronave desapareció brevemente del radar y luego salió hacia el Pacífico, sin entrar a El Salvador”, escribió Bukele.
Además, pidió una “rectificación inmediata” por parte del Gobierno de México y llamó a consulta a su embajadora en nuestro país.
México responde con datos técnicos
Tras las declaraciones del presidente salvadoreño, García Harfuch publicó una gráfica de seguimiento donde se observa una traza detectada a 200 kilómetros al sur de San Salvador. Según el titular de Seguridad, el monitoreo fue realizado por personal del Centro Nacional de Vigilancia Aérea (CENAVI).
Aclaró que los detenidos tras la intercepción de la aeronave son ciudadanos mexicanos y que ya están siendo procesados.
“Reiteramos nuestro respeto al pueblo de El Salvador. Estas acciones reflejan el compromiso de México contra el crimen organizado”, sostuvo.
Sin escalada política, pero con tensión diplomática
Aunque Sheinbaum descartó hacer del caso un conflicto político, lo cierto es que la reacción de Bukele evidencia el grado de sensibilidad que generan este tipo de señalamientos en la región. La llamada a consulta de la embajadora salvadoreña en México es un mensaje diplomático de descontento.
Por su parte, el gobierno mexicano ha evitado alimentar la confrontación, privilegiando una narrativa técnica y de cooperación.
Narcotráfico, vigilancia aérea y diplomacia regional
El caso pone sobre la mesa varios temas: la cooperación entre países para el combate al narcotráfico, la confianza en los sistemas de monitoreo aéreo y los límites de la diplomacia cuando las declaraciones públicas impactan la relación bilateral.
Si bien México ha reiterado su respeto a El Salvador, el señalamiento inicial provocó una reacción inmediata de su gobierno, lo que refleja el delicado equilibrio que existe entre el combate al crimen y las formas diplomáticas.
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