Con 86 votos a favor de la coalición liderada por Morena y 42 en contra de los partidos de oposición, el Senado aprobó la reforma que transfiere el control de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional. Esta decisión ha suscitado controversia, ya que la Guardia Nacional fue creada originalmente para retirar al Ejército de las calles y asignarle funciones de seguridad pública.
Los partidos de oposición, que incluyen al PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, se manifestaron en contra de la reforma. Sin embargo, sus esfuerzos por detener la aprobación resultaron insuficientes frente a la mayoría calificada que logró la coalición oficialista. El apoyo del senador Miguel Ángel Yunes Márquez fue decisivo, reflejando la complejidad del panorama político actual.
El debate en el Senado giró en torno a las implicaciones de que una corporación de seguridad, diseñada para actuar de manera civil, quede bajo el mando militar. Los legisladores opositores expresaron su preocupación sobre el riesgo de violaciones a los derechos humanos que podría acarrear esta subordinación, resaltando la incongruencia de aquellos que, en el pasado, criticaron la militarización de la seguridad pública y ahora la apoyan.
A pesar de estas críticas, los grupos parlamentarios a favor de la reforma defendieron su postura, destacando la confianza que la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas han ganado entre la población mexicana. Argumentaron que la medida responde a una creciente demanda de seguridad en un contexto de violencia y criminalidad.
El debate también evidenció un intento por parte de los legisladores, independientemente de su inclinación política, de reconocer el sacrificio de las Fuerzas Armadas en la lucha contra la delincuencia. En un gesto simbólico, se guardó un minuto de silencio en honor a los militares caídos, lo que refleja un reconocimiento del riesgo y la dificultad de sus tareas.
Con esta reforma, se espera que el enfoque en la seguridad pública continúe siendo un tema central en la agenda política mexicana, y que la implementación de la Guardia Nacional bajo control militar genere un nuevo capítulo en la relación entre el gobierno y las fuerzas armadas, así como en la percepción pública de la seguridad en el país.
