El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo este domingo 11 de enero una conversación telefónica con el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente, en la que pidió acciones concretas para desmantelar redes narcoterroristas en México, frenar el tráfico de fentanilo y detener el flujo ilegal de armas, como parte de los temas centrales de la agenda de seguridad bilateral entre ambos países.
Estados Unidos refuerza presión por seguridad regional
La llamada entre Marco Rubio y Juan Ramón de la Fuente se da en un contexto de creciente preocupación del gobierno estadounidense por el impacto del narcotráfico y del tráfico de opioides sintéticos, particularmente el fentanilo, en la salud pública y la seguridad nacional de Estados Unidos.
De acuerdo con una tarjeta informativa difundida por el Departamento de Estado, Rubio subrayó la urgencia de avanzar con acciones tangibles que permitan desarticular las estructuras criminales que operan en territorio mexicano y que mantienen vínculos con redes internacionales de tráfico de drogas y armas.
El diálogo forma parte del seguimiento a los compromisos de cooperación bilateral en materia de seguridad, migración y combate al crimen organizado.
Rubio insiste en combatir redes narcoterroristas
Enfoque en fentanilo y armas
En su mensaje, el jefe de la diplomacia estadounidense destacó la necesidad de detener el tráfico de fentanilo, una droga sintética responsable de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos cada año.
Asimismo, señaló la importancia de frenar el flujo ilegal de armas que cruzan la frontera y terminan en manos de grupos criminales en México, alimentando la violencia en diversas regiones del país.
El Departamento de Estado calificó estas redes como “violentas” y reiteró que su desmantelamiento es clave para mejorar la seguridad regional.
México y Estados Unidos: cooperación bajo tensión
Relación bilateral en materia de seguridad
La conversación entre Rubio y De la Fuente ocurre en un momento en el que la relación México–Estados Unidos enfrenta presiones por los resultados en el combate al crimen organizado, así como por las diferencias en las estrategias de seguridad.
Mientras Washington insiste en acciones más contundentes contra los cárteles, el gobierno mexicano ha defendido una política centrada en la atención a las causas sociales de la violencia, lo que ha generado debates y llamados a reforzar la cooperación operativa.
Juan Ramón de la Fuente y la postura mexicana
Hasta el momento, la Secretaría de Relaciones Exteriores no ha detallado públicamente la respuesta del canciller Juan Ramón de la Fuente al planteamiento de Rubio. Sin embargo, fuentes diplomáticas señalan que México ha reiterado su compromiso con la colaboración bilateral, bajo el principio de respeto a la soberanía nacional.
El diálogo constante entre ambos gobiernos busca evitar fricciones mayores y mantener canales abiertos para atender un fenómeno que impacta a los dos países.
El impacto regional del narcotráfico
Un problema compartido
Analistas en temas de seguridad coinciden en que el narcotráfico y el tráfico de armas son problemas transnacionales que requieren estrategias conjuntas, intercambio de inteligencia y corresponsabilidad.
Estados Unidos ha reconocido en ocasiones que la demanda interna de drogas y la venta legal de armas contribuyen al fortalecimiento de las organizaciones criminales que operan en México.
Lo que sigue en la agenda bilateral
La llamada entre Rubio y De la Fuente podría derivar en nuevas reuniones técnicas, ajustes en los mecanismos de cooperación y posibles anuncios sobre operativos conjuntos o intercambio de información.
El tema del fentanilo y las redes criminales seguirá siendo uno de los ejes centrales en la relación bilateral durante los próximos meses.
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