Rodolfo Usigli (1905-1979), el padre del teatro mexicano moderno, desnudó con ironía mordaz los tabúes de su tiempo: corrupción política, desigualdad de género y violencia estructural. Obras como El gesticulador (1938) –una sátira del caudillismo revolucionario– o Ensayo de un crimen (1944) –donde el asesinato se vuelve arte– siguen resonando hoy con inquietante vigencia.
El Fondo de Cultura Económica relanza dos clásicos en formato bolsillo:
* El gesticulador: crítica al teatro político mexicano donde la farsa supera a la realidad.
- Ensayo de un crimen: novela que inspiró el cine de Buñuel y explora la psicopatía burguesa. «Busca que jóvenes de todos estratos descubran su obra», explica Alejandro Usigli, hijo del autor.
De sus 38 piezas teatrales, joyas como El gran circo del mundo (1950-68) jamás se estrenaron. Su poesía –Conversación desesperada (1938), Sonetos del tiempo y de la muerte (1954)– yace en el olvido, pese a su profundidad filosófica. «Era su tesoro más íntimo», revela su hijo sobre quien también fue embajador en Líbano y Noruega.
Fotografías, cartas y manuscritos del autor están repartidos entre familiares sin catalogar. Aunque parte se donó al CITRU, falta apoyo institucional para preservar este acervo clave de la cultura mexicana del siglo XX.
La familia busca llevar sus restos a la Rotonda de Personas Ilustres y cumplir su última voluntad: que su lápida diga «Ciudadano del Teatro». Hoy yace en Mausoleos del Ángel con solo nombre y fechas, en un México que aún no valora plenamente su legado.
Prospectiva
Usigli anticipó los males que hoy aquejan a México: simulación política, violencia sistémica y desigualdad de género. Su resurgimiento editorial podría inspirar a una generación ávida de discursos críticos. Si las instituciones no actúan, su obra –como advierte su hijo– seguirá siendo una «carrera de resistencia», pero su mirada lúcida ya demostró ser indestructible.
