Recreación imaginativa
Por Juan Carlos Gutiérrez Barraza · 10 Mar 2025 · 2 min de lecturaLeer es ya un acto de pensar sostienen muchos fanáticos de las emociones ajenas. La glosa, las palabras, los términos prefiguran semióticas y semánticas en reciclajes de signos y significados que recrean una imaginación en acción constante, esa posibilidad de hacer e hilvanar mundos privados que hacen placer cuando buscan respuesta en el corazón, en el sentir, pues es el sentimiento (para bien o para mal) el principal protagonista de nuestras vidas, la energía misma que genera el funcionamiento global en todas sus aristas.
La lectura ha sido el motor en la construcción de sociedades en la ficción o fantasía humana y su despliegue creativo, es el modo de conocer y conservar lo aprendido, la manera de decirnos tanto en lo interno como lo externo, es el campo donde se gesta el símbolo de todo tipo de credos formando ritos que son alegría, expresión y consuelo de la especie. Involucrarse en la concentración mental que supone la lectura es un ejercicio muscular (cerebro) que en muchas ocasiones evita la violencia y crueldad que la compulsión ignorante procura, en su contrario, también podría ser la voluntad de vivir por imágenes (ideas, aparato televisor, aparato telefónico) y no a través de la experiencia directa con la realidad, sin embargo, ha fungido también como caldero primordial para respaldar el «caminar» humano.
La preservación de nuestras mentes es una labor importante que tiene de la lectura; entrena la observación ingeniosa y sublime para protegernos de la publicidad o promoción mentirosa, de las dobles verdades que tanto nosotros como los demás nos quieren hacer creer, libera de «esclavitudes» sociales heredadas que no corresponden, inquieta la virtud de crear viajando a través de ensueños, nos permite incluso diferenciar entre el absurdo y la certeza de los discursos de conocimiento oficiales; nos sana de la impronta de la naturaleza brusca y nos construye la sutilidad de vivir. El acto de leer es ya una recreación de la imaginación, un movimiento de reinvención que relativiza al ego y lo involucra en una actitud humilde al dar cuenta de que no es lo más importante cuando contempla la cantidad de historias posibles.
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Filósofo por la Universidad de Guanajuato, catedrático de Filosofía y Humanidades en ITESM, escribe para diversos medios de comunicación nacionales e internacionales.
SOBRE LA SOLEDAD: DE NO COMPARTIR LA PROFUNDIDAD
DEVASTANDO NUESTRA PROPIA IMPERFECCIÓN