La obispa Mariann Edgar Budde, reconocida líder de la Iglesia Episcopal en Washington D.C., ha generado una fuerte reacción con su reciente sermón dirigido al presidente Donald Trump. En él, la reverenda instó al mandatario a actuar con clemencia hacia la comunidad LGBTQ+ y los migrantes, un mensaje que algunos cristianos progresistas aplauden como ejemplo de liderazgo moral, mientras que otros, en particular los sectores conservadores, calificaron como “inapropiado y divisivo”.
La obispa Budde, quien lidera 86 congregaciones y 10 escuelas episcopales en Washington D.C. y Maryland, es conocida por sus posturas progresistas. Desde su nombramiento en 2011, ha defendido abiertamente causas como la inclusión plena de las personas LGBTQ+, la reforma migratoria, la igualdad racial y la prevención de la violencia con armas de fuego.
Budde, historiadora, madre y abuela, cuenta con una trayectoria académica destacada, con estudios en la Universidad de Rochester y el Seminario Teológico de Virginia. Su liderazgo en la Iglesia Episcopal se alinea con las políticas inclusivas de esta denominación, que permite que personas de todas las orientaciones sexuales y géneros sirvan como obispos, sacerdotes y diáconos.
En su sermón frente al presidente, vicepresidente y sus familias, la obispa Budde abordó el temor de las comunidades indocumentadas y LGBTQ+ ante las recientes políticas de Trump, que incluyen medidas para reducir la inmigración y reconocer únicamente dos géneros, masculino y femenino.
El mensaje contrasta drásticamente con las posturas de los cristianos evangélicos, quienes consideran que la expansión de los derechos LGBTQ+ y la inmigración irregular van en contra de los valores bíblicos. Este choque de visiones refleja un conflicto más amplio sobre qué significa ser cristiano en la actualidad.
No es la primera vez que Budde se enfrenta públicamente a Trump. En 2020, criticó duramente al presidente por utilizar una Biblia como símbolo político durante las protestas por el asesinato de George Floyd. En aquel entonces, acusó al mandatario de “avivar la violencia” y de carecer del liderazgo moral necesario para unir al país.
Mientras que algunos celebraron el sermón como un acto de valentía, Trump calificó a Budde como una «odiadora de extrema izquierda». Los comentarios del presidente reflejan el apoyo sólido que recibe de líderes evangélicos, como Franklin Graham, quienes consideran que su administración representa una victoria para los valores conservadores.
Por su parte, la Iglesia Episcopal reiteró su compromiso con los migrantes y afirmó: «Nuestra fe se basa en la historia bíblica de quienes fueron guiados a tierras extranjeras para escapar de la opresión».
