El esperado desfile militar por el 250 aniversario del Ejército de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, se desarrolló este sábado en el corazón de Washington entre fuertes medidas de seguridad, choques ideológicos y protestas masivas que denunciaron políticas migratorias y abusos a los derechos civiles. La celebración coincidió con un clima social enrarecido, marcado por la violencia política y la polarización nacional.
Un desfile histórico bajo la sombra de la división
Con motivo de su cumpleaños número 79, el presidente Trump organizó un inusual despliegue militar por la avenida Constitution, en el centro de la capital estadounidense. Tanques M1 Abrams, vehículos blindados Stryker y unidades de artillería pesada desfilaron frente a miles de espectadores, mientras el mandatario observaba desde una tribuna blindada.

La presencia de casi 7 mil soldados en la ciudad no sólo respondió al acto ceremonial, sino también a la necesidad de contener posibles disturbios. El Servicio Secreto y la policía metropolitana instalaron un extenso perímetro de seguridad con vallas metálicas, barricadas de concreto y patrullajes constantes.
Las protestas toman la escena nacional
A pesar del carácter oficial del evento, la jornada fue dominada por el descontento popular. Manifestantes en ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Chicago rechazaron lo que consideran una exaltación autoritaria del poder militar y denunciaron la violencia estructural contra comunidades vulnerables.

En Washington, veteranos de guerra e inmigrantes hispanos se concentraron en el parque Lafayette, frente a la Casa Blanca, bajo consignas como “Trump Must Go”. Los activistas exigieron respeto para quienes han servido al país y para las familias migrantes que —según denunciaron— han sido blanco de políticas discriminatorias.
“El presidente quiere celebrar su cumpleaños con tanques, pero nosotros venimos a recordarle que también debe rendir cuentas por los abusos cometidos contra nuestras comunidades”, declaró Tony Guardia, miembro de la organización Pueblo Unido.
Choques entre manifestantes y partidarios de Trump
Durante las protestas en la capital, un grupo de simpatizantes de Trump —muchos de ellos identificados como parte del movimiento MAGA— intentó confrontar a los manifestantes con gritos y pancartas a favor del presidente. La situación escaló rápidamente, obligando al Servicio Secreto a intervenir para evitar enfrentamientos físicos.

A pesar de la tensión, las movilizaciones se mantuvieron mayormente pacíficas, aunque cargadas de indignación por lo que los organizadores consideran un “culto a la personalidad” por parte del mandatario.
Violencia en Minnesota detona alerta nacional
En un hecho que conmocionó al país, una legisladora demócrata y su esposo fueron asesinados el mismo sábado en Minnesota por un hombre armado que se hizo pasar por policía. Las autoridades han catalogado el ataque como un “asesinato por motivos políticos”. Un segundo legislador y su pareja también resultaron heridos.
El gobernador Tim Walz confirmó que todas las protestas previstas en el estado, bajo la consigna No Kings, fueron canceladas inmediatamente tras el tiroteo.
El presidente Trump expresó su condena al hecho, aunque evitó hacer referencias al clima de polarización que muchos de sus críticos le atribuyen como consecuencia de su retórica.

Despliegue militar y costos cuestionados
Según fuentes del Departamento de Defensa, la realización del desfile implicó un gasto estimado entre 25 y 45 millones de dólares. La cifra incluye transporte, logística, alojamiento y alimentación de tropas. Los críticos acusan al gobierno de despilfarrar recursos públicos en medio de recortes federales.
“Esto es más una muestra de poder que un homenaje al servicio militar”, afirmó un congresista demócrata, que pidió anonimato. “Es una narrativa peligrosa en un país fundado en principios civiles y no militares.”
La tensión se extiende a Los Ángeles
En Los Ángeles, marines custodiaron edificios federales como el Roybal Federal Building, epicentro de choques recientes entre manifestantes y agentes del orden. A pocos metros, cientos de personas coreaban “¡Vergüenza!” y “¡Marines, fuera de Los Ángeles!”, en rechazo a la militarización del espacio público.
La policía utilizó balas de goma para dispersar a quienes se resistieron a abandonar el perímetro. En total, más de seis horas de protestas paralizaron el centro de la ciudad.
Movilización en todo el país
Desde Bryant Park en Nueva York hasta la Plaza Daley en Chicago, miles de personas se manifestaron bajo la lluvia con pancartas y consignas a favor de los derechos civiles, la justicia racial y la protección de las comunidades LGBT e inmigrantes.

“Estamos viendo un lenguaje deshumanizante en todos los niveles del discurso político. Es hora de responder desde la calle”, dijo Cooper Smith, estudiante universitario de 20 años.
Actores como Mark Ruffalo también participaron de las protestas, visibilizando el rechazo de figuras públicas a las políticas del actual gobierno.
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