Diciembre de 2014, hace poco más de diez años viví un momento que marcó un antes y un después en mi vida y quiero contártelo porque, aunque fue un episodio muy difícil, también fue el inicio de algo que transformó por completo la manera en que hoy me relaciono conmigo mismo y con los demás.
Sucedió un día que la verdad, yo estaba insoportable, muy sensible, muy estresado. Venía de haber sido plantado en una reunión que era muy importante para mí, estaba furioso y sobre todo, desilusionado. Mientras manejaba, mi cabeza estaba llena de insultos y pensamientos de revancha.
Llegué a cargar gasolina en mi coche, un auto de lujo que en ese entonces era mi orgullo y mi manera de decirle al mundo: “Miren a Don Chingón, estoy logrando cosas”. Mientras esperaba, una camioneta que conducía un hombre que estaba distraído al teléfono, sin querer rozó la defensa de mi coche, apenas un rayón, pero en ese momento para mí fue la gota que derramó el vaso.
Sin pensarlo me bajé del coche totalmente fuera de mí, gritando y exigiendo que el conductor se detuviera. Cuando finalmente lo hizo, bajó del vehículo, era un hombre de unos cuarenta años, todavía con el teléfono en la mano. Interrumpió su llamada y con una calma que me descolocó me dijo:
“Discúlpame, por favor dame tus datos y lo arreglo de inmediato, puedes enviarlo a la agencia o mando a alguien a tu domicilio, lo que tu quieras. Soy Jorge N”.
Pero lo que realmente me dejó helado fue lo que dijo después: “Perdón, es que vengo hablando con mi papá. Está muy enfermo en el hospital, está agonizando, y no creo que llegue a verlo”.
De inmediato sentí un nudo en el estómago, mis gritos y mi enojo se evaporaron, a duras penas pude decirle una disculpa. Me subí al coche y manejé directo a casa con la cabeza llena de vergüenza, me sentía un egoísta, pequeño, como si mi reflejo en ese momento fuera el de alguien miserable.
Llegué a mi casa llorando, sentía un peso en el pecho que no podía quitarme y un vacío de angustia horrible en el estómago. En un intento por calmarme, de esos momentos en que estás entrando y saliendo de tus redes viendo sin ver nada, escribí un tuit:
“¿Cómo puede uno dejar de pensar por un minuto?”.
Fue como un grito de ayuda, así al aire nomás…
Buscando algo que me diera paz, encontré en YouTube una meditación guiada para dormir, me puse a escucharla con mucha atención y algo cambió, la música suave, la voz amable y las indicaciones simples de respirar me dieron algo que no había sentido en horas: calma.
Por fin, pude dormir.
Al día siguiente, al abrir Twitter me encontré con un mensaje directo, era de una persona que me seguía desde hace tiempo y que me escribió:
“Tripto, ayer por primera vez te sentí humano. Siempre pareces tan fuerte, como si nada te afectara, pero ayer fue diferente. Yo también he pasado por momentos así y la meditación me ayudó. Te recomiendo a alguien que me enseñó a respirar y calmarme. Te paso sus datos”.
Esas palabras me sacudieron, de verdad quedé sorprendido y me hicieron dar el paso, busqué a esta chava y fue el principio de un camino que me ha traído hasta aquí.
Durante estos diez años la meditación ha sido una constante en mi vida, ahora forma parte de mi rutina diaria, como comer o respirar. Me ayuda a empezar el día con claridad, a visualizar lo que quiero y sobre todo a estar presente.
Hoy entiendo que Mindfulness es eso: vivir aquí y ahora, no en el pasado, que nos deprime, ni en el futuro, que nos llena de ansiedad, es darnos chance de experimentar el momento tal como es.
No puedo decirte lo qué hará la meditación por ti, pero sí puedo decirte esto: fue un salvavidas para mí. Si alguna vez sientes que necesitas calma, que el mundo te supera o que tu mente no te deja en paz, podría ser tu oportunidad de probar algo nuevo. Al final, no tienes nada que perder.
Una reflexión final
En México, Argentina, Colombia, Chile y España, el suicidio sigue cobrando vidas a un ritmo alarmante. En México el 81% de los casos son hombres, mientras que en Chile se registran decenas de suicidios laborales cada año. España alcanzó cifras récord en 2022 con 4,227 suicidios y en Colombia se promedian 2,190 muertes por año. En Argentina, la depresión y el estrés laboral son factores clave, especialmente desde la pandemia.
Si crees que un cambio en tu vida es importante, no olvides descargar la Guía: Tu Transformación Personal, te va a ayudar a generar hábitos saludables para tu mente.
Nos leemos pronto, ¡éxitos!
Iván Fernández De Lara
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