Mañana domingo marca el inicio de la LXVI Legislatura con un hito histórico: por primera vez en la historia del Poder Legislativo mexicano, la Cámara de Diputados contará con una mayoría de mujeres. El Pleno de San Lázaro estará compuesto por 251 mujeres y 249 hombres, reflejando un equilibrio inédito en la representación de género. Esta configuración surge a partir de las elecciones de 2021, donde se eligieron diputados en una proporción igual entre ambos sexos.
Sin embargo, no todos los partidos tienen una distribución equitativa entre sus representantes. A excepción de Morena, que ha logrado mantener un balance en su bancada, otros partidos presentan una notable disparidad. El PAN y el PRI, por ejemplo, tienen una diferencia de cinco y ocho diputados menos en mujeres, respectivamente. Por su parte, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) enfrenta una brecha aún mayor, con diez hombres más que mujeres en su bancada, resultado de la migración de doce diputadas a Morena. El PT también muestra una diferencia, con cinco hombres más que mujeres.
En contraste, la composición del Senado mantiene una paridad menos pronunciada. Morena y el Partido Verde continúan con una división equitativa de 50-50 entre hombres y mujeres en sus escaños. Sin embargo, el PAN y Movimiento Ciudadano presentan una ligera desventaja en términos de representación femenina, con dos y un hombre más que mujeres senadores, respectivamente. Los partidos PRI y PT han logrado superar la paridad, con una mujer más que hombres senadores, aunque la expulsión de Manlio Fabio Beltrones del PRI afectó la paridad total en su bancada.
Para lograr una mayor equidad en la representación, el Instituto Nacional Electoral (INE) realizó ajustes en la asignación de curules y escaños bajo el principio de Representación Proporcional. Estos ajustes buscaron equilibrar la presencia de hombres y mujeres en el Congreso de la Unión, y llevaron a modificaciones en la composición de las listas de los partidos.
En Movimiento Ciudadano, por ejemplo, Luis Donaldo Colosio Riojas, originalmente ubicado en el número tres de la lista nacional para el Senado, vio su escaño redistribuido. Aunque había ganado su escaño por el principio de Primera Minoría, se asignó el puesto al dirigente nacional Dante Delgado para mantener la equidad de género. Como resultado, Amalia García, quien estaba en el número cuatro de la lista, ocupó el escaño para asegurar una representación adecuada.
