En Saltillo, Coahuila, el joven José Francisco Martínez Walker, de 24 años, murió el 17 de enero de 2023 tras ser detenido y presuntamente torturado por policías estatales. Su padre denunció encubrimiento de autoridades locales y recurrió a la Fiscalía General de la República (FGR) para exigir justicia, señalando que los responsables siguen activos en la corporación.
Un caso que sacude a Coahuila
El relato de Juan Antonio Martínez Cárdenas, padre de la víctima, evidencia presuntos abusos policiacos, encubrimiento institucional y manipulación de pruebas. El padre asegura que desde la detención de su hijo y hasta después de su muerte ha enfrentado persecución, amenazas y ofrecimientos de soborno para desistirse de la denuncia.
Martínez Walker fue arrestado por policías adscritos a la Policía Civil de Coahuila y encontrado más tarde con signos de tortura en un baldío de la colonia Satélite, al poniente de Saltillo. Pese a las evidencias médicas, el certificado de defunción estableció que la causa fue “natural”.
Manipulación y encubrimiento
Los familiares recibieron información contradictoria en el Hospital General de Saltillo. Según la denuncia, al joven le introdujeron un cúter por el recto, lo que le provocó lesiones fatales. Sin embargo, el reporte médico inicial omitió esta circunstancia y clasificó la muerte como natural.
Siete meses después, en agosto de 2024, se entregó un resumen clínico que reconoció la presencia del objeto a 20 centímetros del recto y documentó perforación intestinal, confirmando la versión de la familia.
Intervención de la FGR
Ante las irregularidades, la FGR atrajo el caso y emitió órdenes de aprehensión contra siete policías señalados por tortura, abuso sexual y homicidio. Hasta ahora, solo uno de los implicados, identificado como Juan “R”, ha sido detenido. El resto permanece prófugo, pese a estar plenamente identificados.
El padre también acusa que uno de los presuntos responsables, Alexis “N”, alias el Güero o el Ruso, sigue activo en la policía estatal y ha aparecido incluso en operativos federales.
Más víctimas y amenazas
El caso no se limitó a la muerte de Martínez Walker. El padre denunció que amigos y familiares han sido acosados por la policía estatal. Uno de ellos, conocido como Mundo, apareció sin vida tras ser interceptado por uniformados. Vecinos señalan que fue víctima de un ataque similar al sufrido por el joven norteamericano.
El propio padre relató que ha tenido que mudarse al menos 14 veces en dos años para protegerse de las amenazas, mientras que su hijo menor fue sacado del país para resguardarlo.
Posiciones oficiales
El fiscal de Coahuila, Federico Fernández Montañez, aseguró que los policías involucrados fueron dados de baja y que el caso compete a la FGR. Negó haber ofrecido sobornos al padre de la víctima, aunque reconoció que las defensas particulares de los implicados pudieron haber tenido acercamientos con la familia.
No obstante, el padre insiste en que fue el propio funcionario quien le ofreció una casa, un vehículo y dinero para desistirse.
Derechos humanos en entredicho
El caso expone nuevamente los desafíos en materia de derechos humanos y seguridad pública en México. El testimonio del padre apunta a un patrón de violaciones que incluye detenciones arbitrarias, tortura, manipulación de pruebas, intimidación a testigos y revictimización en instancias locales.
La Comisión Estatal de Derechos Humanos recibió una queja, pero el denunciante asegura que no ha tenido seguimiento.
La muerte de José Francisco Martínez Walker y las denuncias de encubrimiento muestran la vulnerabilidad ciudadana frente a los abusos policiacos. Mientras la FGR avanza en el proceso contra los responsables, el caso mantiene vivo el debate sobre la necesidad de una depuración profunda en las corporaciones estatales.
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