Tras la aprobación exprés de la reforma al Poder Judicial en los Congresos Locales de las 32 entidades federativas, la aprobación de la reforma de “Supremacía Constitucional” es la segunda iniciativa de gran calado que sería aprobada a gran velocidad en lo que va del año.
Como dato curioso, la aprobación de estas reformas en los Congresos Locales únicamente requiere de mayoría simple y Morena tiene mayoría en 25 de los 32 Congresos Locales en el país. Por otra parte, solo necesitaba la aprobación de 17 Congresos Locales para aprobar la reforma, y esto lo logró en 15 horas y 33 minutos. Siendo Zacatecas el primer congreso en aprobarlo a las 10:33 p.m. del 30 de octubre y Sinaloa el congreso 17 en aprobar a las 13:33 p.m. del 31 de octubre de 2024.
Por otra parte, en el caso de la Reforma al Poder Judicial, le tomó 23 horas y 59 minutos alcanzar la aprobación de 17 congresos locales. Siendo Oaxaca el primer congreso en aprobarla el 11 de septiembre a las 3:55 a.m. y Zacatecas el décimo séptimo congreso en aprobarla a las 3:54 a.m. del 12 de septiembre.
Haciendo un símil con las carreras de velocidad, Morena habría mejorado su tiempo de aprobación exprés de reformas en 35% ya que si tomamos las 23 horas y 59 minutos de la reforma judicial como el 100%, y las 15 horas y 33 minutos de la reforma de Supremacía Constitucional como 64.98% de nuestro 100% de referencia, tenemos un 35% de mejora, esto son 8 horas y 26 minutos más rápido para su aprobación.
Si bien esto es un dato curioso, lo preocupante es pensar en que cada vez la aprobación de reformas constitucionales pueda ser cada vez más rápida y a la vez, cada vez menos analizada, lo cual pudiese ser preocupante pues en términos generales podría percibirse que estas reformas minan el equilibrio entre poderes, al generar limitantes y reducir equilibrios. Más allá de si la reforma de Supremacía Constitucional es una batalla en el área del derecho constitucional de la fuerza mayoritaria en la actual legislatura contra el recuerdo del poder constituyente para generar una sustitución más allá que una reforma, la pregunta que surge, es ¿Quién regulará a quienes quieren regularnos?
