Poder Central. Picar la salsa. Nuevo arancel al tomate mexicano.

Carlos Graciano
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Como ya es costumbre, Estados Unidos ha anunciado un nuevo arancel a productos mexicanos. En este caso se trata del arancel comunicado por parte del Gobierno de los Estados Unidos a la exportación de tomate mexicano, que de acuerdo al comunicado emitido por la Administración Internacional de Comercio, se trata del cobro de un arancel del 17.09% que entró en vigor de forma inmediata a partir del 14 de julio como resultado de una serie de negociaciones fallidas; donde inclusive en un comunicado emitido en abril, se buscaba imponer un arancel del 20% a este producto.

Si bien se logró una reducción del 3% en el arancel que deseaban aplicar al tomate, este anuncio pone en estado de alerta a los productores mexicanos, pues de acuerdo a información de la Secretaría de Economía del Gobierno de México, el tomate es el tercer producto que más se exporta, después del aguacate y la cerveza; representa el empleo directo de más de 400 mil trabajadores agrícolas, genera un millón de empleos adicionales del sector terciario de la economía y de acuerdo a datos del Comtrade de la ONU, representa 3 billones 234 millones 287 mil 351 dólares en importaciones por parte de Estados Unidos.

Esta situación es consecuencia de un suceso que viene desde el 2019, pues a solicitud de productores de tomate de Florida, el Departamento de Comercio estadounidense dió por terminado el acuerdo de Suspensión del Tomate entre México y Estados Unidos que databa desde 1996, que de igual manera había sido el resultado de una queja de productores de Florida para promover investigaciones antidumping, implementando medidas para evitar efectos negativos de esta práctica desleal de mercado que se presenta cuando se exportan productos a un costo inferior del costo de mercado e inclusive, del costo de producción, con el objetivo de ganar cuota de mercado; lo que termina por afectar al país importador, pues los productores locales no pueden competir con los precios “bajos” del producto importado.

Con el acuerdo que se dio en 1996, se habían suspendido las investigaciones antidumping, sin embargo, en 2019 por las quejas de los productores de tomate en Florida, el acuerdo se rompió de forma unilateral por parte de los Estados Unidos y se reactivó la aplicación de investigaciones antidumping, donde la administración del ex Presidente López Obrador, en un comunicado del 21 de agosto de 2019, anunció que logró suspender las investigaciones antidumping contra exportadores mexicanos, pero dicho conflicto ha seguido su curso y ello trajo como consecuencia final el más reciente anuncio del arancel del 17.09% al tomate mexicano, pues el Gobierno de Estados Unidos señaló que “el actual acuerdo ha fallado a la hora de proteger a los productores de tomate estadounidense de los precios injustos de las importaciones mexicanas”, sumado al llamado de los productores estadounidenses pidiendo que se diera por terminado el acuerdo existente.

Ante este suceso, Claudia Sheinbaum se posicionó el martes 15 de julio en su mañanera, expresando que “Número uno, no estamos de acuerdo, número dos, de todas maneras se va a seguir exportando el jitomate mexicano, y número tres, yo espero que la próxima semana podamos anunciar una serie de acciones que vamos a desarrollar con todas las asociaciones y productores de jitomate”, señalando que tomaría en cuenta a los productores mexicanos pues  como ya se mencionó, se trata del tercer producto que más se exporta en el país y cuyos principales estados productores durante 2024 de acuerdo con la Secretaría de Economía, son: Sinaloa con 41.1%, Sonora y Jalisco empatados con 11.7%, Guanajuato con 7.16% y Puebla con 5.63%.

Al final, un punto clave y al parecer en un costo hundido para ambos países, resaltan las declaraciones del Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de México, quien menciona que el 90% de los jitomates que importa Estados Unidos son mexicanos, por lo que aunque podría pensarse que si Estados Unidos deja de consumir tomate mexicano, el tomate no se volvería un bien elástico que podrían encontrar a mejor precio, pues al depender en tan gran medida de la producción de un solo país, los costos logísticos de negociar con diversos países a la vez podrían terminar en el mismo resultado, por lo que en términos de eficiencia sería más fácil continuar consumiendo el tomate mexicano.

Por otra parte, los productores mexicanos entrarían en un conflicto al asumir de forma inicial las pérdidas significativas, pues difícilmente lograrían colocar de forma inmediata el 90% de la producción nacional de tomate. ¿Quién cederá primero, los productores estadounidenses ante una posible retirada de los productores de tomate mexicano o el Gobierno de México en la insistencia por retirar aranceles a la producción de tomate nacional?, ¿A qué otros países podría dirigir México ese 90% de la producción de tomates que hoy exporta a Estados Unidos?, ¿Con qué tomates se picará la salsa estadounidense? Al tiempo lo sabremos.

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