Poder central: Perder el piso, perder el poder

Carlos Graciano
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En filosofía, como parte de la corriente de idealismo absoluto existe la dialéctica amo-esclavo, en ella se explica que el amo, después de dominar de forma absoluta, se relaja y deja de prestar atención a quienes se encuentran subordinados bajo su mando, esto deja que en ocasiones sea descuidado y da la oportunidad a quienes no gobiernan de crecer, fortalecerse y llegado el momento, enfrentar al amo, pueden ganar o no, pero siempre, después de un tiempo, el amo se relajará y quienes se encuentren fuera del centro de poder, tendrán una nueva posibilidad de enfrentar al centro de poder y cabrá la posibilidad de que un nuevo amo surja. 

Tal vez podríamos considerar un llamado de advertencia sobre esta línea de pensamiento, con lo dicho por Andrés Manuel López Beltrán cuando mencionó “Invitar a todas y todos a que nos mantengamos unidos, que no olvidemos que aunque actualmente la oposición se encuentra moral y políticamente derrotada, el más grande riesgo que tenemos es fortalecerla con nuestra división interna. Sabemos que la unidad no es algo que se consiga por decreto, es por esto, que trabajaremos todos los días desde el CEN para fomentarla. El nuevo CEN no será nunca el que genere con malas decisiones políticas, dicha división. Lo mismo les pido a toda nuestra militancia”. 

Esto cobra sentido cuando parte del oficialismo comienza a relajarse, perder el piso y mostrar falta de congruencia en sus actos, afectando la percepción positiva hacia el gobierno que representan, tal como sucedió con el caso de Martín Borrego Llorante, quién había ocupado cargos de alto rango en la Cancillería y más recientemente en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, de donde renunció ante el reciente escándalo, donde de acuerdo a distintos reportes periodísticos de medios nacionales e internacionales el evento se habría tratado de una boda disfrazada como misión diplomática en el Museo Nacional de Arte. 

Lo cual sin duda fue un acto que puede ser percibido desde la soberbia y la pérdida de perspectiva al encontrarse en una situación de poder, por lo cual podemos estar seguros que no escuchó lo dicho por el hijo de Andrés Manuel al mencionar que “Aprovecho también para pedirle lo mismo a nuestros liderazgos y dirigentes. Se vale aspirar a candidaturas y cargos de elección popular, pero nunca se valdrá poner por encima del interés común, el interés personal”.  Tal parece que comenzaremos a ver o no, más casos similares, ya que al ocupar Morena tantos cargos de poder, será inevitable que no se sigan dando casos de este estilo y quién sabe, quizá lo que no ha logrado quitarles la oposición, pudiera lograrlo su propia relajación como clase dominante. 

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