Poder Central. Historias latinoamericanas: México-Perú, una relación que termina.

Carlos Graciano
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El lunes 3 de noviembre de 2025, Perú rompió relaciones diplomáticas con México, y ayer, jueves 6 de noviembre, el Congreso peruano declaró persona non grata a la Presidenta Claudia Sheinbaum, de acuerdo con el medio BBC, la decisión fue tomada con 63 votos a favor y 34 en contra. Pero, ¿cómo llegamos a esto? La decisión de Perú es consecuencia de los desencuentros entre México y dicho país tras la destitución del Ex Presidente peruano Pedro Castillo en 2022, momento en que el ahora expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, defendió al ex mandatario peruano, trayendo como consecuencia el retiro de embajadores por parte de ambos países a inicios de 2023.

El conflicto más reciente se da tras la destitución de Betssy Chávez como presidenta de Perú, quien había sido primera ministra del gobierno de Castillo y que estaba siendo procesada por el “delito de conspiración contra el Estado y participación en el intento de cerrar el Parlamento”.  En este contexto se dio la solicitud de asilo por parte de Chávez en la embajada mexicana, a lo que el subsecretario mexicano de la cancillería para América del Norte, Roberto Velazco Álvarez, de acuerdo con la BBC, “señaló en la misma conferencia que existieron irregularidades en el proceso judicial de Chávez, por lo que atendieron el pedido de la exfuncionaria peruana de asilarse en la embajada”. Agregó que la decisión fue tomada «en apego a una larga tradición de asilo diplomático, de asilo político, que tiene México (…) en apego estricto al derecho internacional», y fue respaldado por la Presidenta Sheinbaum, quien, de acuerdo con el mismo medio, respecto a la decisión peruana, mencionó en rueda de prensa que «desde nuestra perspectiva, está fuera de toda proporción, pero es una decisión que ellos toman».

Por su parte, el canciller de Perú, Hugo de Zela, declaró respecto al caso del expresidente Castillo y la ahora expresidenta Chávez, que “se trata de dos personas que están siendo objeto de un proceso judicial con todas las garantías y no son perseguidos», calificando como “inamistosas” e “ideologizadas”, las decisiones tomadas por el Gobierno de México, mencionando que «en tiempos recientes la presidente de México (Claudia Sheinbaum) ha tenido expresiones inaceptables y falsas en el sentido de que Pedro Castillo es un perseguido político».

Lo anterior, dio como resultado el desenlace que ahora conocemos, con el quiebre de relaciones diplomáticas entre México y Perú, y la declaración de persona non grata de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por parte del Gobierno de Perú, que señaló que se trata de una decisión de Estado.  Este caso no es el primer rompimiento de relaciones que se da en la época reciente entre México y otro  país latinoamericano, pues el año pasado, también en un episodio de asilo político, se rompieron relaciones diplomáticas con Ecuador. Pero ¿qué implica el rompimiento de relaciones diplomáticas?

De acuerdo con el medio N+, en palabras del canciller peruano, la ruptura de relaciones diplomáticas no significa el rompimiento de relaciones consulares, “nuestros compatriotas en México continuarán bajo la protección de nuestro cónsul en ese país, así como los mexicanos que viven en el Perú continuarán bajo la protección de las autoridades consulares mexicanas en nuestro país”. Lo que sí implica, de acuerdo con el artículo 45 de la Convención de Viena, es que: “en caso de ruptura de las relaciones diplomáticas entre dos Estados, o si se pone término a una misión de modo definitivo o temporal, el Estado receptor estará obligado a respetar y a proteger, aun en caso de conflicto armado, los locales de la misión así como sus bienes y archivos. El Estado acreditante podrá confiar la custodia de los locales de la misión, así como de sus bienes y archivos, a un tercer Estado aceptable para el Estado receptor. El Estado acreditante podrá confiar la protección de sus intereses y de los intereses de sus nacionales a un tercer Estado aceptable para el Estado receptor”.

Esta situación abre espacios a cuestionamientos en torno al papel que ocupa México en el contexto latinoamericano y su influencia en Centro y Sudamérica, pues las más de las veces, a ningún país le es conveniente sumar pérdidas en el contexto de las relaciones internacionales. También cabe señalar que los dos casos de quiebre diplomático se dan ante países con ideas contrarias a la ideología de izquierda, lo que permite preguntar, ¿cuál será el futuro de  México en un contexto latinoamericano donde se han notado cambios de gobiernos de izquierda a gobiernos de derecha, como en Argentina y más recientemente en Bolivia?  Al tiempo lo sabremos.

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