Y nuevamente volvemos a transitar por ese lado obscuro de aquello que se creía haber superado y como recordatorio se vuelve a manifestar con una conjetura diferente, con la misma trama, y solo cambia el tiempo y la circunstancia, vuelve a cobrar vida bajo la reflexión donde se encuentra los diferentes sucesos y escenas que vienen dentro de esa etapa de la vida, tienen una aceptación de manera diferente, conjugando una ética y libertad, es notorio que el tiempo se hace presente…
La manifestación del eterno retorno como lo mencionaba Friedrich Nietzsche (Así habló Zaratustra), donde plantea que el universo y todos los eventos que ocurren dentro de él se repiten de manera cíclica, infinitamente, como ocurrieron antes. La manifestación de la naturaleza es innegable y estar en contra de ella es un acto de osados, que pocos se pueden dar el lujo de hacer. Para aquellos que no son tan atrevidos, tratan de coordinar una relación más afable con los arcanos que guardan los secretos de la naturaleza.
Qué mejor referencia para hacer alusión que el pensamiento de Demócrito de Abdera, el cual tenía una visión de la naturaleza completamente diferente al grado de exponer que todo está compuesto de átomos, proporcionando una explicación materialista y mecanicista del universo, bajo la idea principal donde postula la realidad en: átomos (del griego indivisible) y el vacío, los cuales están en constante movimiento dentro del vacío. Aunque el movimiento no tiene un propósito final, sí es inherente a su naturaleza, es decir, entra en un movimiento eterno; donde todo lo rige una Ley y nada queda al azar, rechazando tajantemente toda idea de fuerza sobrenatural o de origen divino. Demócrito nos recuerda que el mundo se rige por las leyes de la naturaleza, donde todo es materia en movimiento. Y si todo es materia, en consecuencia, el interior de los seres humanos está en movimiento.
Haciendo la siguiente metáfora, imaginamos por un momento que todos aquellos sucesos dentro de la vida, y cada imagen forma parte de un gran rompecabezas, y estas imágenes no se desintegran ni desaparecen, pero la memoria las vuelve a unir bajo conjeturas y escenas con posibilidades infinitas, con nuevas formas y maneras de crear nuevas historias. El vacío es el gran espacio donde se encuentra el rompecabezas y los átomos vendrían a ser las imágenes. Y ahora viene la parte más compleja, donde tenemos que resignificar los sucesos que se vuelven a manifestar y parece que esperan un momento determinado para hacerse presentes, y como el ciclo dicta, volvemos a estar presentes, solo con una atenuante: con mayor conocimiento y experiencia para afrontar cualquier realidad que se haga presente; y es aquí donde cuestionamos lo siguiente: ¿te encuentras preparado para volver a vivir y no responder de manera reactiva a los eventos que marcaron tu vida? Y si es así ¿Qué herramientas tienes ahora para actuar de manera diferente? Y si no fuera así, no te preocupes, es señal de que, como varios de nosotros los humanos, estamos aprendiendo en un mundo cada vez más complejo de entender, no siempre se debe saber todo, pero sí estar preparado para interactuar ante cualquier eventualidad, por una interacción más humana.
