El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se mostró optimista y en buen estado de salud tras la cirugía de urgencia a la que fue sometido el pasado martes por una hemorragia intracraneal. En un mensaje compartido a través de sus redes sociales, el mandatario de 79 años tranquilizó a sus seguidores y aseguró que se encuentra “firme y fuerte”.
“Pido que se queden tranquilos. ¡Estoy firme y fuerte! (…) En breve, listo para volver a casa y seguir trabajando”, expresó Lula, quien fue visto en imágenes por primera vez desde la intervención, sonriendo y caminando por los pasillos del Hospital Sirio-Libanés de São Paulo.
El presidente pasó este viernes a cuidados semi intensivos, lo que marca una mejora significativa en su condición. De acuerdo con los médicos del hospital, el presidente ya no necesita monitoreo constante, y el proceso de recuperación sigue avanzando favorablemente. Según el boletín médico, Lula se encuentra “lúcido y orientado”, y hasta ha podido realizar caminatas por los pasillos del hospital.
La cirugía de urgencia a la que fue sometido Lula se realizó para tratar una hemorragia intracraneal derivada de un golpe que sufrió en octubre cuando se cayó en el baño de la residencia presidencial en Brasilia. Tras ese accidente, Lula fue atendido por médicos y se sometió a varias evaluaciones, pero la hemorragia detectada a principios de diciembre requirió una intervención quirúrgica urgente para evitar mayores complicaciones.
El neurocirujano Marcos Stavale, quien lideró el equipo médico, indicó que el presidente se encuentra “neurológicamente perfecto” y “óptimo”. Después de la operación, se le realizó un cateterismo complementario para reducir el riesgo de futuros sangrados, lo que permitió su recuperación acelerada.
Se espera que Lula deje el hospital Sirio-Libanés hacia el lunes o martes de la próxima semana y regrese a Brasilia para continuar con su recuperación en casa. Sin embargo, los médicos han recomendado un reposo relativo durante las siguientes semanas para garantizar su completa recuperación. A pesar de su hospitalización, el gobierno brasileño ha confirmado que Lula sigue ejerciendo sus funciones presidenciales de manera remota, y el ministro de Relaciones Institucionales, Alexandre Padilha, aseguró que el presidente está “en ejercicio permanente de la actividad de la presidencia de la República”.
El estado de salud de Lula también ha reavivado el debate sobre su posible sucesión política, especialmente en vista de las elecciones presidenciales de 2026. Aunque el presidente ha expresado su deseo de que haya una “gran renovación política” y que otros candidatos de la izquierda brasileña surjan, también ha asegurado que, si no aparece una figura adecuada para liderar el país, estará “listo” para postularse nuevamente.
