TAURA: una cosa es que te conozcan y otra muy distinta que peses

Ana Karina Fernández
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Hay personajes que entran a un lugar y todo mundo sabe quiénes son y hay otras que entran y quizá no todos las reconocen, pero quienes tienen que reconocerlas saben perfectamente quiénes son. Y luego están esas pocas personas cuya llegada cambia ligeramente la conversación.

No es fama ni tampoco dinero, mucho menos seguidores: es autoridad.

Durante años trabajando alrededor de personajes públicos, empresarios, líderes, speakers y personas acostumbradas a ocupar espacios importantes, he descubierto algo fascinante: somos bastante malos evaluando nuestro propio poder.

Confundimos exposición con influencia, contactos con relaciones e invitaciones con pertenencia o seguidores con comunidad y quizá la confusión más peligrosa… confundimos que nos conozcan con que nuestra opinión tenga peso.

De ahí nace TAURA, mi punto de partida para leer autoridad e influencia.

TAURA es un test diseñado para observar siete dimensiones que construyen la autoridad de una persona: autoridad percibida, capital reputacional, capital social y acceso, capacidad de influencia, presencia y dominio social, independencia de estatus y autoridad digital.

No pretende decirte cuánto vales. Eso sería absurdo.

Busca algo bastante más revelador y punzante: entender cuánto de lo que crees proyectar realmente existe fuera de tu propia percepción.

Cuando trabajo con alguien, una de las primeras cosas que me interesa descubrir es la distancia entre quién cree que es, quién dice que es y quién perciben los demás que es.

Ahí empiezan conversaciones extraordinarias y por supuesto ultra incómodas!

Porque puedes tener cincuenta mil seguidores y ninguna llamada importante.

Puedes tener fotografías con medio mundo y que nadie realmente te llame.

Puedes sentarte en mesas extraordinarias y descubrir que estabas sentado, sí… pero no pertenecías a la conversación.

También sucede exactamente lo contrario.

Hay personas prácticamente invisibles digitalmente que levantan un teléfono y consiguen una reunión que otros llevan seis meses intentando obtener.

Eso también es poder.

Por eso TAURA no premia popularidad. Observa comportamiento, percepción, relaciones, reputación y capacidad de movilización.

Uno de los errores de autopercepción más frecuentes entre líderes es creer que el cargo les pertenece y NO: el cargo es prestado.

Presidente, CEO, director, secretario, conductor, diputado, fundador… todos son sustantivos temporales. La verdadera pregunta es qué queda cuando desaparece la tarjeta de presentación.

Otro error fascinante es sobreestimar la red.

“Tengo muchísimos contactos”.

Perfecto pero… Quién contesta?

Porque conocer gente poderosa no necesariamente te hace poderoso. El capital social aparece cuando existe confianza suficiente para que alguien responda, recomiende, presente, defienda tu nombre o arriesgue una pequeña parte de su propia reputación por ti.

Eso cambia completamente la ecuación.

También está la trampa digital, un millón de personas pueden verte y ninguna cambiar de opinión por escucharte.

Eso es alcance, pero influencia es otra cosa.

Influencia ocurre cuando una opinión modifica percepción, comportamiento o decisión, cuando alguien recomienda algo porque tú lo dijiste y una conversación continúa después de que abandonaste la habitación. Cuando una idea tuya empieza a viajar sin necesitar que tú la empujes.

Y después está mi favorita: la necesidad de demostrar estatus.

Cuanto más insegura es la percepción interna de autoridad, mayor puede ser la necesidad de exhibir pruebas externas.

Me explico querido lector: nombres, fotografías, lugares, invitaciones, marcas, cargos, apellidos.

La autoridad consolidada normalmente necesita menos subtítulos.

TAURA también observa eso y lo escupe en la cara!

Pero hay una parte todavía más interesante.

Yo no quisiera que TAURA solamente lo respondiera la persona evaluada.

Quisiera contrastarlo: Cómo calificas tu capacidad de influencia?

Ahora preguntémosle a quienes trabajan contigo.

Cómo calificas tu escucha?

Preguntemos.

Crees que tu nombre abre puertas?

Veamos qué ocurre cuando alguien más intenta abrirlas utilizándolo.

Ahí aparece la distancia entre identidad y reputación.

Y esa distancia puede doler.

Pero también es donde empieza el verdadero trabajo.

Porque mi trabajo nunca ha sido fabricar personajes. Tampoco enseñarle a alguien a parecer poderoso.

Eso dura muy poco.

Mi trabajo consiste en entender qué existe, qué falta, qué sobra y qué estamos comunicando sin darnos cuenta.

Después vienen las herramientas.

Media training. Speaking.
Narrativa.
Presencia. Relaciones públicas. Exposición. Introducciones. Mesas.
Cámaras empresariales. Conversaciones. Estrategia digital.

Pero ninguna herramienta sustituye el diagnóstico.

TAURA permite ponerle estructura a algo que normalmente dejamos en intuiciones.

Y alrededor de sus resultados pueden ocurrir conversaciones mucho más valiosas que preguntarle a alguien cuántos seguidores quiere conseguir este año.

Yo preguntaría otra cosa: Si mañana desaparecieran tu cargo, tu Instagram, tu empresa y tus fotografías con gente importante… cuánto poder conservaría tu nombre?

Esa respuesta me interesa. Touché!

Porque la fama necesita exposición pero la reputación necesita consistencia y la influencia necesita credibilidad así como el acceso necesita relaciones.

Pero la autoridad?, la autoridad necesita algo bastante más difícil de fabricar…

Que cuando tú no estés en la habitación, tu nombre siga teniendo peso.

Just saying…

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