Si hay algo que nos queda claro en este país, es que cuando se trata de elegir a los guardianes de la ley, la vara con la que se mide la integridad es, cuanto menos, flexible. Y en el caso de la Fiscalía Anticorrupción de la CDMX, parece que la flexibilidad se convirtió en un chiste de mal gusto. Porque sí, uno de los que apunta como «favorito» para ocupar el cargo es nada más y nada menos que José Gerardo Huerta Alcalá, un personaje con un historial tan «transparente» que, de tan limpio, solo deja ver la corrupción del otro lado.
¿Y quién es este ilustre aspirante? Pues el actual director de la Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Fiscalía General de Justicia de la CDMX, un cargo que, en teoría, debería vigilar la conducta de los funcionarios dentro de la fiscalía. Pero claro, como buen ciudadano con iniciativa (y un descaro descomunal), Huerta Alcalá encontró una manera creativa de interpretar su puesto: en lugar de erradicar la corrupción, la convirtió en un negocio redondo. Porque, según denuncias, el funcionario pedía 30 mil pesos a empleados de la fiscalía a cambio de no ser suspendidos. Todo esto, por supuesto, mientras presume su cercanía con Ernestina Godoy, exfiscal general de la CDMX, a quien se le atribuye el «dedazo» para colocarlo en la terna.
«Vean qué hermosura y cómo se cuecen los asuntos de acuerdo a los intereses del grupo dominante», denuncia un usuario en redes. «Ya vieron a uno de los aprobados por el Consejo Ciudadano para aspirante a fiscal anticorrupción: nada más y nada menos que el corrupto ratero de José Gerardo Huerta Alcalá».
Pero eso no es todo, porque si el cobro de “derecho de piso” a los trabajadores de la fiscalía no era suficiente, también se ha señalado que utiliza su posición para venganzas personales, convirtiendo la UAI en una especie de grupo de choque personal. Estos son algunos testimonios:
1.- ”No contamos con libertad para determinar expedientes conforme a Derecho», es decir, los casos se resuelven según los caprichos de Huerta Alcalá, no según la ley.
2.- “Cada semana, la UAI se divide en dos, una mitad trabaja el sábado y la otra el domingo, intercambiando cada fin», porque al parecer el abuso laboral también es parte del paquete de corrupción.
3.- “Tiene un grupo selecto de abogadas que salen de trabajar todos los días a las 17:00 y jamás cubren la guardia de fines de semana», porque el nepotismo no puede faltar en esta historia.
4.- “Usa el fondo revolvente para su persona», y esto queda evidenciado en la patrulla «VIP» que tiene para su uso personal, mientras el resto del personal se traslada en una destartalada Nissan.
Ah, pero eso sí, no vayan a pensar que Huerta Alcalá es un hombre sin metas. No señor. Porque en su afán de mostrar resultados, ha impuesto una cuota mínima de servidores públicos suspendidos por cada área. Es decir, si no se encuentran corruptos suficientes, hay que inventarlos.
«Actualmente estamos en Procesos y nos exigió un mínimo de diez servidores públicos suspendidos por cada área, amenazando que de no cumplir dicho número se iniciará un acta en su contra», denuncian trabajadores de la Fiscalía.
Pero claro, el problema en México no es la corrupción, sino los ciudadanos que no entienden el ingenio de estos funcionarios que han hecho del saqueo institucional un arte. Y mientras tanto, Huerta Alcalá se encamina a convertirse en el próximo Fiscal Anticorrupción, el cargo que, en teoría, debería erradicar todo lo que él mismo representa. Es como poner al zorro a cuidar el gallinero… solo que en este caso, el zorro ya se comió a la mitad de las gallinas y ahora quiere quedarse con la granja entera.
¿Qué sigue? ¿Una medalla al mérito? ¿Un premio a la excelencia en el desfalco? ¿O mejor una estatua en la fiscalía para honrar su legado de impunidad? México mágico.
@filibertocruz
