Israel escala la guerra en Medio Oriente

Filiberto Cruz Monroy
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Aprovechando el vacío de poder en Estados Unidos los israelitas han lanzado una ofensiva militar contra Líbano, mientras continúan los bombardeos en Gaza en donde matan a niños y mujeres con total impunidad. El primer ministro Benjamín Netanyahu sabe muy bien que, mientras no haya un nuevo presidente, Joe Biden no puede exigirle que se detenga y arriesgarse a perder votos del electorado judío y conservador de los Estados Unidos a favor de Kamala Harris.

En los últimos dos días Israel lanzó una ofensiva en el sur de Líbano matando a 37 personas, entre los que estaban altos mando de la organización Hezbolá pero también tres niños. Además, disparó decenas de cohetes contra suburbios de Beirut provocando destrucción. La semana pasada miles de bipers y walkie-talkies detonaron en ese país árabe. Hubo al menos 50 muertos, entre ellos dos niñas, y miles de heridos.

Los artefactos alterados y convertidos en explosivos fueron infiltrados por el Mossad, el servicio de inteligencia de Israel, y vendidos a Hezbolá quien compró miles de dispositivos sin saber que estaba adquiriendo bombas. Los aparatos para mandar mensajes, que son usados por estos grupos para evitar ser rastreados por GPS, detonaron sin previo aviso provocando caos en Líbano. Hasta el momento no está claro como fueron modificados los aparatos, el fabricante es taiwanés, pero al parecer fueron fabricados en Hungría.

Los judíos buscan que sus colonos desplazados regresen al norte de su territorio en la frontera con Líbano, cueste lo que cueste. Mientras tanto, el mundo finge que no pasa nada y esto puede terminar en un gran conflicto internacional. Ayer el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo: “en los últimos días, Israel ha golpeado a Hezbolá de formas que no podía imaginar” y ha advertido de que si la milicia chií libanesa “no ha entendido el mensaje, lo hará”, señalando así que no descarta nuevos ataques.

Por su parte, el vicesecretario general de Hezbolá, Naim Qassem, ha afirmado que el movimiento libanés ha entrado en “una batalla abierta de ajuste de cuentas” con Israel y que el grupo se ha hecho “más fuerte”, pese al bombardeo israelí que el viernes mató a más de una docena de altos cargos de la formación en Beirut. La ONU ya advirtió que es urgente un cese al fuego ante la posibilidad de que el conflicto escale a niveles donde ya no pueda ser detenido.

Al mismo tiempo que hace esto ocurre en Líbano, los ataques contra civiles en Gaza se mantienen. El domingo Israel bombardeo una escuela matando a siete personas y el sábado atacó otro colegio asesinando a 22 personas, 13 eran niños y seis mujeres, una de ellas embarazada. Israel justifica los ataques contra las escuelas asegurando que los militantes de Hamás se ocultan en ellas, sin embargo, las más recientes víctimas de estos ataques refutan sus dichos, ya que en su mayoría son niños y mujeres desplazadas.

La coordinadora especial de Naciones Unidas para Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, dijo que Oriente Próximo “está al borde de una catástrofe inminente” y consideró que “no hay una solución militar” al conflicto, en medio del aumento de los enfrentamientos entre Israel y el partido-milicia chií Hezbolá. Muy pocos países han externado su desacuerdo con Israel quien se sabe protegido por Estados Unidos. Si naciones como Irán se involucran directamente en el conflicto podríamos estar en la antesala de una guerra de proporciones mayores, quizás mundiales. Mientras tanto, Israel escala la violencia en Medio Oriente y nadie hace nada.

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