En la noche del viernes al sábado, Israel llevó a cabo un ataque contra Irán, cumpliendo así las amenazas que había lanzado desde el 1 de octubre tras el masivo lanzamiento de casi 200 misiles balísticos por parte de Teherán. Este ataque israelí plantea la incertidumbre sobre una posible respuesta por parte del país persa.
Según informes de Axios, Israel advirtió a Irán a través de intermediarios sobre el ataque inminente y exigió que no hubiera represalias, sugiriendo que una respuesta provocaría un golpe aún más contundente. Funcionarios estadounidenses, citados por NPR, esperan una reacción limitada de Irán en los próximos días, diseñada para evitar un ciclo interminable de represalias.
Teherán, a través de un mediador extranjero, indicó que no respondería al ataque. Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó la agresión israelí, calificada como una violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. En su comunicado, Irán reafirmó su derecho a defenderse bajo el artículo 51 de la carta.
Las Fuerzas de Defensa de Israel llevaron a cabo «ataques precisos» contra objetivos militares en Irán, utilizando más de 100 aviones de combate, incluyendo cazas F-35. No obstante, medios iraníes sugieren que la magnitud del ataque fue menor de lo que Israel ha afirmado, interpretando las declaraciones israelíes como un intento de exagerar su capacidad operativa.
Un alto funcionario estadounidense enfatizó que los objetivos del ataque israelí fueron «selectivos» y tenían como fin disuadir futuras agresiones por parte de Irán. Según este funcionario, los lanzamientos fueron «proporcionales» y deberían contribuir a frenar el intercambio directo de disparos entre ambos países. Estados Unidos, por su parte, se mostró listo para apoyar a Israel en caso de que Irán decida responder.
La reciente escalada se remonta al 1 de octubre, cuando Teherán lanzó un ataque masivo en represalia por la eliminación de líderes palestinos y del grupo chiita libanés Hezbolá. La tensión entre ambos países sigue en aumento, y el futuro de la situación en la región es incierto, con implicaciones que podrían extenderse más allá de las fronteras de Irán e Israel.
