Durante su comparecencia ante las comisiones unidas de Justicia y Derechos Humanos en el Senado, Rosario Piedra Ibarra se presentó con la intención de reelegirse como presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). En su discurso, rechazó categóricamente la existencia de militarización y una crisis de derechos humanos en México.
Piedra Ibarra regresó al Senado en un contexto marcado por la controversia, ya que fue elegida de manera polémica hace cinco años, tras un proceso que incluyó enfrentamientos y acusaciones de fraude entre miembros de Morena y partidos de la oposición.
La funcionaria subrayó que su presentación no busca obtener ventajas, a pesar de que algunos senadores, como el vicecoordinador de Morena, Ignacio Mier, han propuesto un consenso para respaldar su continuidad en el cargo. Además, envió un mensaje a las organizaciones defensoras de derechos humanos que participaron recientemente en un Parlamento Abierto para discutir el perfil ideal para la CNDH. Aunque manifestó su disposición a recibir críticas, también señaló que muchas de estas organizaciones han sido adversas desde su llegada a la CNDH.
Siguiendo su postura del actual gobierno, Piedra Ibarra defendió la participación de los militares en tareas de seguridad, argumentando que esto no implica una militarización del país. Usó un argumento recurrente entre los aliados del gobierno: al ser la presidenta civil, no hay razón para considerar que se esté militarizando.
Este sábado 26 de octubre marca el tercer y último día de comparecencias de más de 40 aspirantes a presidir la CNDH, incluida Rosario Piedra. Las comisiones legislativas deberán presentar una terna al pleno del Senado, que elegirá al nuevo presidente o presidenta a más tardar el 8 de noviembre.
