El Senado de la República aprobó la noche del 10 de diciembre de 2025 una reforma a la Ley General de Salud que permite que tanto IMSS como ISSSTE brinden atención médica a personas con o sin afiliación, indicando que todas las personas que lo necesiten podrán acceder a sus servicios por accesibilidad geográfica o urgencia. La reforma fue aprobada con 76 votos a favor y 37 en contra. Esta medida responde a la necesidad de garantizar el derecho a la salud a toda la población, sin importar su condición de derechohabiencia.
¿Por qué era necesaria la reforma?
Hacia un acceso universal a la salud
Históricamente, el acceso a los servicios de salud pública en México estaba condicionado por la afiliación a un régimen de seguridad social. Con esta reforma, el estado busca cumplir con lo dispuesto en la Constitución: que toda persona tenga derecho a la protección de la salud.
El desabasto, saturación y desigualdad en el acceso hundieron la cobertura real, especialmente para quienes no contaban con empleo formal o seguridad social. La reforma señala que los convenios de intercambio permitirán ofrecer atención médica, medicamentos e insumos incluso cuando la persona no esté afiliada.
Qué cambia con la reforma aprobada
Acceso sin importar afiliación
- Cualquier persona, con o sin afiliación al IMSS, ISSSTE o IMSS-Bienestar, podrá recibir atención médica.
- Se habilita un mecanismo de intercambio de servicios entre instituciones públicas, de modo que quien atiende cede costos a la institución correspondiente.
- La reforma obliga a garantizar el acceso efectivo a atención oportuna y calidad, así como suministro de medicamentos e insumos.
Planeación centralizada y equipamiento
La reforma asigna al gobierno federal —a través de la Secretaría de Salud— la facultad de planear la demanda nacional de insumos médicos, equipamiento de alta tecnología y expansión de infraestructura sanitaria, conforme a estándares nacionales. Esto permitirá uniformar servicios y mejorar la cobertura en todo el país. La medida incluye la creación de un registro nacional y la planeación estratégica de salud pública. (Según lo previsto por la reforma)
Expectativas y retos de implementación
Ventajas esperadas
- Ampliación de cobertura: personas sin seguridad social podrán acceder a servicios médicos — para muchos, esto representa su primera oportunidad real de atención.
- Equidad en salud: la reforma reduce barreras de afiliación, ubicación o empleo formal.
- Fortalecimiento institucional: con planeación centralizada, se espera una distribución más eficiente de recursos médicos, insumos y estructuras hospitalarias.
- Reducción de desigualdades: beneficia especialmente a comunidades vulnerables, pobres o marginadas, que históricamente han tenido menos acceso.
Desafíos por delante
- Coordinación entre instituciones: IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar deberán crear mecanismos eficaces de intercambio de servicios, compensación financiera y control administrativo.
- Infraestructura y personal: se requiere ampliar unidades médicas, contratar personal, asegurar insumos y mejorar capacidades técnicas.
- Transparencia y seguimiento: debe existir supervisión para evitar saturaciones, desabasto o discriminación en atención.
- Adaptación normativa y operativa: adecuar protocolos, historiales clínicos, bases de datos y digitalización para garantizar eficiencia.
¿Qué significa para los mexicanos?
Este cambio legal podría marcar un antes y un después en la salud pública del país. Significa que miles de personas que no tenían derechohabiencia podrán acudir a hospitales públicos con la expectativa real de ser atendidos. Implica un paso hacia un sistema de salud más inclusivo, equitativo y nacional.
Para muchos, esta reforma representa la materialización del derecho constitucional a la salud; para otros, un compromiso del Estado con condiciones dignas y universales. Pero su éxito dependerá de su implementación efectiva, del compromiso de las instituciones y de recursos suficientes.
La aprobación de la reforma a la Ley General de Salud coloca a México en camino hacia un sistema de salud más inclusivo y universal. Con esta decisión, el IMSS y el ISSSTE —junto con otras instituciones públicas— podrán brindar servicios a toda la población, sin importar su afiliación. Si se implementa con eficacia, esta medida podría transformar la salud pública en el país.
