Estados Unidos elevó su estrategia contra el Cártel de Sinaloa y el CJNG, al declararlos oficialmente grupos terroristas, una medida que permitiría acciones militares similares a las usadas contra Al-Qaeda o ISIS. Marco Rubio, secretario de Estado, advirtió que esta designación faculta a Estados Unidos para “defender su soberanía” incluso en territorio mexicano, aunque prometió cooperación con el gobierno de Claudia Sheinbaum, quien este jueves recibirá a una delegación estadounidense con líderes de seguridad como Omar García Harfuch y Alejandro Gertz Manero.
Rubio destacó avances: México desplegó 14,000 guardias nacionales en la frontera y aseguró 12 mil kilos de drogas (55 kg de fentanilo) en febrero, además de detener a 746 personas. Sin embargo, exigió “más acciones” y una colaboración duradera: “No es algo de una semana. Los cárteles son una amenaza para ambos países”.
La presidenta Sheinbaum, en medio de tensiones por aranceles y críticas de Trump, reiteró que buscará acuerdos “sin ceder soberanía”. Pero la designación terrorista abre un escenario complejo: ¿Autorizará EE.UU. operativos directos en México?
Prospectiva:
El reconocimiento de los cárteles como terroristas podría desencadenar mayor presión militar y económica de EE.UU., incluyendo sanciones globales, interceptaciones en aguas internacionales o hasta drones en territorio mexicano. Para México, el reto será equilibrar la colaboración sin perder control soberano, mientras enfrenta cárteles que operan como ejércitos privados. Si Sheinbaum y Rubio logran una alianza táctica, podrían debilitar flujos de fentanilo y armas, pero un fracaso diplomático escalaría tensiones, incluso hacia una crisis binacional sin precedentes.
