La Plaza México, el coso taurino más grande del mundo, enfrenta un golpe histórico: la jueza Sandra de Jesús Zúñiga ordenó a la alcaldía Benito Juárez abstenerse de otorgar permisos para eventos con maltrato animal, incluido el uso de herramientas como puyas, banderillas y muletas. El amparo, concedido a la asociación ‘Todas y Todos por Amor a los Toros’, prohíbe cualquier práctica que cause daño físico o psicológico a los toros, marcando un precedente en la lucha por los derechos animales.
Aunque la resolución no es definitiva —y podría ser impugnada ante un Tribunal Colegiado—, la alcaldía anunció que acatará la medida durante el proceso legal. Esto afecta directamente las corridas de toros programadas, reavivando el debate entre defensores de la tradición cultural y activistas que exigen su erradicación.
La decisión judicial llega en un contexto de creciente presión social y legal contra la tauromaquia en México. Mientras grupos animalistas celebran un «triunfo ético», aficionados advierten sobre la pérdida de un legado histórico. «Es un ataque a nuestra identidad», argumentan, mientras la Monumental Plaza México enfrenta incertidumbre tras años de batallas legales para mantener sus espectáculos.
Prospectiva:
Esta sentencia podría impulsar reformas legales más amplias para prohibir la tauromaquia a nivel nacional, siguiendo ejemplos como Guerrero y Coahuila, donde ya es ilegal. Sin embargo, el camino será complejo: los taurinos buscarán apelar, argumentando «libertad cultural», mientras colectivos animalistas presionarán para replicar el fallo en otros estados. Si la medida se mantiene, la Plaza México —símbolo de una tradición centenaria— podría reinventarse o cerrar, marcando un giro en la cultura mexicana y el debate entre tradición y derechos animales.
