Galileo vs Newton

Joel Nava Lara
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En estos primeros días del año hemos podido observar el cielo despejado en la mayoría de las noches en la Ciudad de México, lo cual es difícil por la contaminación o la cantidad de nubes en otras temporadas del año. Esto nos lleva al objetivo de este escrito, la observación del cielo nocturno, aunque el título puede parecer una confrontación entre dos de los más grandes físicos de la historia.

Si bien el cielo despejado permite observar a simple vista constelaciones propias de la temporada, como Orión, Tauro y Géminis, además de la ubicación de algunos de los planetas como Venus, Mercurio, Marte y Júpiter, un telescopio resulta en una inversión que nos permite observar algunos detalles que pasan desapercibidos a simple vista.

Hace apenas unos días se pudo observar cómo se ocultaba Marte por detrás de la Luna, si bien esto se pudo ver a simple vista, con un telescopio se podría haber observado a mayor detalle como nos lo muestran algunas fotografías encontradas en internet.

La observación de la Luna y sus valles o cráteres siempre resulta de gran interés y un pasatiempo disponible la mayor parte del año. El reto de enfocar a Júpiter o a Saturno también nos permite pasar un buen rato utilizando el telescopio y resulta muy satisfactorio observar nosotros mismos los planetas que de otra manera solo vemos en fotos o dibujos.

Esto nos lleva a una pregunta importante: ¿qué telescopio debería adquirir? La respuesta tiene varias perspectivas, dependiendo del presupuesto, el espacio disponible para guardarlo, el objetivo de observación que nos fijemos, incluso la habilidad que tengamos para manejar un aparato como estos.

Comencemos con un poco de historia. El primer tipo de telescopio, que utiliza dos lentes (pensemos en lupas) o varios de ellos formando sistemas ópticos, tiene un origen incierto entre el año 1550 y la primera década del siglo XVII, pero sabemos con certeza que Galileo fue el primero en perfeccionarlo y utilizarlo para las observaciones del cielo desde 1609, incluso las cuatro lunas más grandes de Júpiter, las que Galileo observó y describió en sus trabajos, toman el nombre de Lunas Galileanas.

Estos telescopios, llamados tradicionalmente Galileanos, tiene la ventaja de ser fáciles de utilizar, incluso siendo un niño. Resultan ser baratos en comparación con otros modelos y resistentes. Como desventaja, los colores pueden verse afectados o si el lente tiene algún defecto entonces se aprecian aberraciones que son difíciles de corregir. Los aumentos en estos telescopios son bajos, pero suficientes para observaciones lunares o planetarias.

El segundo tipo de telescopio fue invención de Newton, quien pensó en utilizar un espejo parabólico para concentrar la luz hacia un lente. Al utilizar espejos este tipo de telescopios son llamados reflectores y tienen la ventaja de obtener aumentos mucho más altos que un telescopio refractor del mismo tamaño. Son un poco más difíciles de utilizar o de acostumbrarse a los movimientos requeridos para enfocar un objeto en el cielo, por lo cual es usual que a la par tengan un pequeño telescopio refractor que sirva como guía para enfoque. Por sus componentes resulta también más costoso y difícil de mantener. Son más delicados pero su potencia vale la pena.

Una variante de telescopio reflector es el tipo Cassegrain, del cual también hay subvariantes. Este telescopio utiliza dos o mas espejos para hacer que el recorrido de la luz sea mayor, pero en un aparato de menor longitud, con lo cual es un telescopio ideal para que al guardarlo no ocupe tanto espacio. Son igualmente delicados por sus componentes y más costosos que un reflector newtoniano.

Para ahondar en la cuestión de los costos, un telescopio refractor se puede encontrar desde los $500 pesos los más sencillos, hasta unos $7,000 algunos de los catalogados como profesionales. Un telescopio newtoniano desde los $2,000 pesos hasta los $10,000 algunos de los más caros y los de tipo Cassegrain llegan incluso hasta los $90,000 pesos, aunque a veces se encuentran ofertas de $25,000 pesos. Otro factor que aumenta los costos es el tipo de montura o si se cuenta con un sistema motorizado para su movimiento, incluso algunos ya incorporan enfoque automatizado, con lo cual se pueden buscar directamente objetos mediante sus coordenadas celestes, algunas de las cuales ya están guardadas en el dispositivo.

Cualquiera que sea el telescopio, siempre es una grata experiencia su uso. Aprender astronomía abre la puerta a otras áreas como la mitología, la física e incluso las matemáticas.

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